KonoZer ARAGÓN

RUY GOMEZ DE SILVA Y ANA

Con la poderosa Casa de Mendoza entroncó por matrimonio el hombre de confianza de Felipe II.

Sábado 26 de septiembre de 2009, por 01 Inmaculada Casado

ESCUDO DUQUES PASTRANA

Rui Gómes da Silva (1516-1573), fue el segundo hijo de Francisco de Silva, tercer señor de Chamusca y Ulme (Portugal), y María de Meneses y Noroña. Heredaría el señorío paterno al morir sin descendencia su hermano mayor Juan en 1554. Cuando Isabel de Portugal vino a casarse en 1526 con Carlos V, formaba parte de su séquito al acompañar como paje a su abuelo Ruy Téllez de Meneses, mayordomo de la Emperatriz.

Ruy entró al servicio del futuro Felipe II desde 1535, encargándose de vestirle por la mañana, desvestirle al acostarse y durmiendo cerca del entonces joven príncipe. Le acompañaría en sus viajes por Europa, a Alemania, Flandes e Inglaterra. Supo ganarse su amistad, por lo que fue favorecido económica y políticamente siendo Mayordomo Mayor, Sumiller de Corps, negociador de la paz con Francia en 1559, Secretario, gobernador de la Casa del príncipe don Carlos y hombre de confianza de Felipe II, que contó siempre con su lealtad. Decía “mi profesión es vestir el sayo a su alteza”. Su conducta fue guiada por la mesura, nunca por la violencia, odio o venganza. De hecho fue un autentico cortesano admirado, no un simple favorito y nunca un aprovechado del favor real. Por su poder, sus contemporáneos le apodaron “rey Gómez”. Su caída en el favor real fue “gradual, prolongada y sólo parcial”, sabiendo alejarse de su señor cuando no era necesario. Aunque perdiera paulatinamente influencia política desde 1567, Ruy conservó la amistad del rey toda su vida.

Con el favor de Felipe II se otorgaron capitulaciones de boda en 1553 con la rica heredera Ana de Mendoza y La Cerda (1540-1592), hija de Diego Hurtado de Mendoza, descendiente del Gran Cardenal Mendoza. Como la novia era muy joven, permanecería unos años en casa de sus padres hasta la consumación del matrimonio en 1557. Desde la boda, el padre de Ana les cedió el título de condes de Mélito (Nápoles) y él conservó el de duque de Francavilla (Napoles hasta su muerte. En 1559 Felipe II nombró al matrimonio Príncipes de Eboli, villa napolitana cercana a Salerno.

El carácter afable y prudente de Ruy logró atemperar tanto las faltas del carácter vehemente de su mujer como el mal genio de su suegro, al que consiguió honores claramente inmerecidos. Fue muy amado por su esposa (basta leer la biografía de ésta escrita por Erika Spivakovsky), para la que fue a la vez padre y esposo, por la diferencia de edad, sobreviviéndoles seis hijos de los diez que tuvieron en dieciséis años.

Ruy era el caudillo del llamado partido "pacifista" en la corte frente al "belicista" acaudillado por el duque de Alba. La mayoría de los Mendozas eran afines al partido "ebolista" y contrarios al partido "albista". Curiosamente, el "pacifista" partido de Ruy era partidario de la guerra con Inglaterra que no deseaba el duque de Alba. Tras la muerte de Ruy su partido sería acaudillado por Antonio Pérez.

Disminuido el favor real, Ruy Gómez de Silva se dedicó a lograr un poderoso mayorazgo para sus hijos (intento truncado por la muerte) y compró las villas de Estremera y Valdeacerete (1565), y para finalizar compró la villa de Pastrana (1569) siendo nombrado en 1572 por Felipe II primer duque de Pastrana con Grandeza de España. Gastó en ello el equivalente a cuatro años de la renta anual del duque del Infantado, debiendo vender para ello sus posesiones italianas. En los cuatro años que restaron desde la compra de Pastrana hasta su muerte, mejoró y amplió los cultivos en Pastrana, trajo a moriscos que iniciaron allí una floreciente industria, logró una feria anual con privilegios especiales y fundó, con su esposa, la Iglesia Colegial de Pastrana y favoreció la fundación por Santa Teresa de Jesús de dos conventos Carmelitas en Pastrana en 1569. Muere de repente en Madrid en 1573, provocando la desesperación de su esposa y el dolor del rey.

Del poder y nivel social que logró Ruy Gómez para su familia da cuenta que al casar a su hija mayor Ana de Silva y Mendoza con el hijo del duque de Medina-Sidonia, las capitulaciones muestran iguales en importancia a ambos cónyuges.

La leyenda dice que los moriscos le plantaron el primer granado en el patio del palacio de Pastrana. Los moriscos de Pastrana llamaron a su nuevo barrio "el Albaicín" e instalaron telares, tintes y una industria de la seda que desaparecería con su expulsión. ¿Se han parado a pensar ustedes todo lo que hizo en Pastrana Ruy Gómez de Silva en los escasos cuatro años que fue su señor? Mucho más que su esposa, pero ella es un símbolo para Pastrana y él, un ilustre ignorado en Guadalajara, lo que contrasta con el interés que tiene su figura para los investigadores del reinado de Felipe II. Ambos descansan en la cripta de la Colegiata de Pastrana, en la tumba levantada para ellos por su hijo menor, el obispo fray Pedro González de Mendoza.

Escudo nobiliario de la familia Gómez Silva y el alfiz.

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