KonoZer ARAGÓN

El bardo Tolkien

dimanche 13 septembre 2009, par 02 Antonio Palomino

John Ronald Reuel Tolkien, nació en Bloemfontein, Sudáfrica, el 3 de enero de 1892 y murió el 2 de septiembre de 1973 en Bournemouth, Gran Bretaña.

Cuando contaba tres años de edad y debido a que el clima de Sudáfrica perjudicaba su salud, se trasladó con su madre al Reino Unido, mientras su padre permanecía en Sudáfrica.

Una vez en Europa, vivieron en diferentes lugares de las islas, comenzando por Birmingham y pasando por Sarehole y el condado de Worcester, marcando estas distintas residencias lo que definitivamente iban a ser los escenarios fantásticos de sus relatos.

Algunos ejemplos de ello son el nombre de la finca de su tía : Bag End (Bolsón Cerrado), nombre que utilizaría textualmente en El Hobbit y El Señor de los Anillos dos de sus obras más conocidas, y las torres de Perrott’s Folly y Waterworks, que se supone que inspiraron la segunda parte del Señor de los Anillos : Las Dos Torres.

Se alistó como segundo teniente del ejército británico en la Primera Guerra Mundial, siendo víctima de la llamada “enfermedad de las trincheras”. Durante su convalecencia en una cabaña en Staffordshire, comenzó un proyecto llamado El libro de los Cuentos Perdidos, que comenzaba con La Caída de Gondolin. Cuando se recuperó definitivamente, le fue concedido el rango de teniente.

Tras la guerra, trabajó primero como lexicógrafo asistente en la redacción del Oxford English Dictionary, dedicándose a la historia y etimología de las palabras de origen germánico. Fue después profesor de lengua inglesa en la Universidad de Leeds, donde conoció a Eric Valentine con quien publicó Sir Gawain y el Caballero Verde. Volvió a la universidad de Oxford como profesor de sajón, y allí fue donde escribió El Hobbit y los dos primeros volúmenes de El Señor de los Anillos.

Probablemente, nunca imaginó que una historia de ficción pudiera volverse tan sumamente popular, pero la amistad con Lewis (el autor de Las Crónicas de Narnia) y la determinación de este de que publicara El Hobbit, un cuento escrito para sus hijos, fueron el desencadenante del éxito de su obra.

Desde su adolescencia, Tolkien había venido desarrollando una serie de historias y leyendas mitológicas que terminarían desembocando en otra de sus grandes obras : El Silmarillion, aunque esta no se publicaría hasta 1977, de forma póstuma y gracias a su hijo Christopher.

Este publicó también tras la muerte de su padre, las siguientes obras : Cartas de Navidad de Papá Noël (todos los años, el día de Navidad, sus hijos encontraban en el buzón de casa, cartas personalizadas de Papá Noël) en 1976, Los Cuentos Inconclusos de Númenor y la Tierra Media en 1980, Las Cartas en 1981 (otra genial idea : Tolkien era tan exigente con la creación de sus lenguas, que este libro está compuesto de multitud de cartas dirigidas a él por supuestos lectores o estudiantes de sus idiomas, en las que le plantean cuantas dudas se les ocurren), El Libro de los Cuentos Perdidos I y Los Monstruos y las Críticas de 1983 y la segunda parte de El Libro de los Cuentos Perdidos en 1984.

Es el autor también de un poemario extensísimo siempre relacionado con su mitología, de un bestiario donde se encuentran dibujados y definidos todos los animales de la Tierra Media, y de un tratado de botánica con sus plantas también dibujadas y explicadas. Asimismo demostró grandes dotes como pintor e ilustrador…

Algunos de los personajes de sus obras más conocidas, cuentan con su propio libro y continuamente se siguen publicando títulos extraídos de los manuscritos que conserva su familia, mediante un equipo de escritores especializados y “oficializados”. En realidad no se sabe a ciencia cierta la cantidad de material que pudiera quedar aún por publicar.

Tolkien creó alrededor de 14 idiomas distintos y completos gramaticalmente, cuya principal inspiración se puede encontrar (según sus propias palabras), en los lenguajes sajones y británicos, el galés, el gótico, y muy especialmente en el finés, el latín y el español.

Les dio muchas vueltas, corrigiendo, reestructurando y tratando de afinarlos. De hecho aún hoy se siguen encontrando y publicando manuscritos en ese sentido, como Adiciones y Correcciones a las Etimologías, publicado en 2003, que mucho me temo, va a necesitar en breve un segundo volumen.

Cuando se le preguntaba por su capacidad de inventiva, por su imaginación, siempre decía que lo primero que había hecho era crear los idiomas, sintiendo después la necesidad de ponerlos en un mundo en el que desarrollarse y tener sentido, sin correr el riesgo de perderse o caer en el olvido.

Todo un genio que nos falta hace ahora 36 años.

Gracias, John

T.

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