KonoZer ARAGÓN

El precio del espíritu

dimanche 30 mai 2010, par 02 Antonio Palomino

Quien quiera ver en estas palabras escritas una crítica, o me conoce poco o tiene muy mala intención. Es simplemente mi opinión, parte de lo poco que creo haber aprendido y deducido a partir de determinadas enseñanzas.

Últimamente prolifera la oferta de prácticas espirituales a precios desorbitados. Es cierto que es algo que siempre ha existido, pero parece ser que actualmente y, debido al miedo instalado en la gente con relación al supuesto cataclismo que ocurrirá a finales de 2012, se hace más patente, se extiende más.

También es igualmente cierto que, en la mayoría de los casos, bajo esos precios de escándalo se esconden estafas y timos escandalosos a su vez. Por regla general, las personas que acuden a esos centros, terapias, talleres y sanaciones lo hacen por necesidad, bien de aprender o bien de curarse de alguna enfermedad. Son personas desesperadas, perdidas, a las que la vida en alguna de sus facetas las ha tratado mal.

En ocasiones, tienen urgencia por encontrar una guía, un sentido a sus vidas ; en otras, necesitan superar una enfermedad más o menos grave ; e incluso a veces, buscan en la vida espiritual un remedio para su soledad.

En cualquier caso, son personas que necesitan mucha ayuda, deben ser escuchadas, apoyadas, consoladas y tratadas ; se acercan a ti buscando todo eso y, lo que se encuentran a veces, no pasa de ser una mera explotación.

No seré yo precisamente, quien discuta si esas terapias o enseñanzas funcionan o no. Sé de buena tinta que algunas de ellas proporcionan resultados espectaculares, pero también sé que cuando funcionan, la satisfacción personal que se siente supera con creces cualquier cantidad monetaria que podáis imaginar.

Habrá seguramente quien diga que eso es consecuencia de tener un “ego” excesivamente grande, o que hay que pagar el alquiler de una sala, el personal, los materiales que se emplean, etc., etc., pero, aún sabiendo que todo eso es cierto, mi opinión sigue siendo que el comercio espiritual poco tiene que ver con el espíritu.

Históricamente, en todas las épocas conocidas los hombres han perseguido el poder, generalmente disfrazando su objetivo con buenas intenciones, como la de favorecer a sus semejantes y proporcionarles una vida mejor. Pero lo cierto es que la inmensa mayoría, una vez conseguido el poder han tratado de instalarse en él a perpetuidad y, lo que en un principio parecen buenas intenciones (y en ocasiones lo son), termina por corromperse, alejándose de la idea y la actuación original. ¿Por qué ? Muy sencillo : el poder conlleva, en un futuro más o menos cercano, la consecución de ganancias económicas como resultado final.

Hoy en día, se dice que el poder es la información. Cierto, pero no es menos cierto que lo que proporciona el control de la información sigue siendo poder económico. La economía, las riquezas, son el fin último de todas las guerras, de la explotación de los recursos naturales, del hambre, de la pobreza y de la división de la Humanidad. Siempre ha sido así y ahora no es diferente.

Es cierto que para 2012 el mundo no será igual al que conocemos ahora, pero no porque vaya a haber una catástrofe global. Ha quedado demostrado que el sistema económico mundial no funciona, que ya no sirve más. En su caída está arrastrando al sistema social, y detrás de este último, caerá el político. Prueba de ello, es que están proliferando las comunidades de “intercambio” de todo tipo de servicios y bienes. La gente empieza a cambiar lo que tiene por lo que necesita de otro. Ese sistema tiene futuro, un futuro muy largo y prometedor, un futuro en el que el dinero no tendrá demasiado valor.

De ahí se deriva mi opinión, así es como debe ser. Hay que estar dispuesto a ofrecer lo que tienes a cambio de cosas materiales que te ayuden a seguir dando lo que tienes. Si no se puede alquilar un local se hace en el campo o en casa de alguien que esté dispuesto a cederla unas horas. A cambio, y como esa persona necesitará comer, se le lleva comida, folios, bolígrafos, cartuchos para impresora, o cualquier otra cosa que le sirva para seguir compartiendo lo que sabe.

Insisto en que esto no es más que un punto de vista propio, y puede que hasta equivocado, pero es lo que SIENTO.

El conocimiento y la sabiduría deben ser universales y gratuitos…

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