KonoZer ARAGÓN

Los 7 Rayos: Juan, Jesus, Pedro, Santiago, Felipe, Nicodemo y José el de Arimatea

LA PROFECIA 5

Sobre el libro de mi amiga Marisa Azuara, y otras conclusiones.

Miércoles 7 de octubre de 2009, por 01 Inmaculada Casado

Con mi novela El Signo de Salomón pretendo establecer varias hipótesis a mi modo de ver incorrectamente analizadas hasta el momento o manifiestamente manipuladas para servir a oscuros y poderosos intereses.

Basándome en un análisis conjunto de los textos sagrados judeocristianos, tanto ortodoxos como heterodoxos, así como en las enseñanzas que han salvaguardado diferentes grupos iniciáticos o sociedades secretas y en el análisis de la obra de Leonardo da Vinci (que fue Gran Maestre del Priorato de Sion), pretendo establecer que existe un hilo conductor oculto, en la historia de la humanidad, que contiene las claves del Poder y del que Jesucristo, junto a su familia, son eslabones importantísimos y los protagonistas de su traslado de Oriente a Occidente.

En líneas generales y eligiendo como personajes principales de la trama al hipotético heredero de la tradición Rex Deus (la de los Reyes Dioses de la Casa de David), a un judío estudioso de la cábala en Gerona, que pertenece al Priorato de los Sabios de Sión, y a una occitana de origen palestino, quienes coinciden durante su recorrido a través del Camino de Santiago antiguo, y utilizando la actual situación de la amenaza terrorista internacional y la confrontación de las principales religiones monoteístas (judía, cristiana y musulmana) como fondo, me he propuesto demostrar:

- Que hace unos nueve o diez mil años se produjo, por motivos que aún se desconocen, la rotura del istmo de Gibraltar provocando la desaparición de la cultura más avanzada y poderosa de su época: la Atlántida.

- Que esta civilización, según datos extraídos de los Diálogos de Platón (“Timeo” y "Critias”) escritos en el siglo V a. C., se ubicaba en la región situada entre España, Francia, Italia, Marruecos, Argelia y Túnez, hoy en día cubierta por las aguas del mar Mediterráneo, y que se correspondería con el territorio ocupado por el mítico Tartessos cuya capital se encontraba en las proximidades de Sevilla. (querida marisa te mando un mapa de mi bisabuelo sobre el mundo de Herodoto - 450 a JC y de Ptolomeo 140 d JC. En el primero están los Atlantes en el norte de áfrica al lado de las columnas de Hercules, tambien te mandolos 9 libros de Herodoto para que amplies la información).

- Que de los conocimientos que había alcanzado esta sociedad se deriva la visión dualista del Universo (femenina-masculina, luz-tinieblas, bien-mal, copa-espada, yin-yang) que impregnó todas las culturas antiguas dando lugar posteriormente a las vertientes gnósticas que con tanta fuerza amenazaron el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Posiblemente la plasmación más completa e interesante de esta concepción del Universo la encontramos en el Génesis, el Libro sagrado con que da comienzo el Antiguo Testamento.

- Que el relato de Noé (Atlante) y su epopeya durante el Diluvio Universal narra la huida del protagonista de la catástrofe provocada por la rotura del dique que unía a Europa con la cordillera del Atlas, y responde a la más estricta verdad al referir cómo se abrieron las fuentes del océano provocando un “tsunami” de proporciones tan gigantescas que arrasó todo el mundo conocido.

- Que el nacimiento de los mitos celtas, arios (son una raza posterior aunque conservan el mito de la dualidad), vikingos, vascos y demás pueblos de la cornisa atlántica nacen de este desastre y de la necesidad de los atlantes supervivientes, refugiados en las montañas, de salvaguardar, proteger, transmitir y ensalzar los escasos conocimientos y bienes que lograron arrancarle al mar.

- Que, así mismo, las leyendas sobre gigantes, ángeles y demonios de los pueblos mediterráneos se originan en este acontecimiento que determinó de manera irrefutable el desarrollo de una serie de culturas como la mesopotámica, la egipcia, la judía, la griega, la cartaginesa, la fenicia, la romana y la cretense entre otras.

- Que, de este siniestro, Noé logró salvar un conocimiento trascendente para la humanidad, el cual debía custodiarse en un arca de características muy especiales. Obsérvese que Noé debe construir un Arca para preservar todo aquello que considera imprescindible y no una nave que sería lo adecuado teniendo que navegar.

- Que a partir de este momento dicho objeto, referido indistintamente como Tesoro (Abraham, Jacob, Reyes, Macabeos, Evangelio de Juan y Hechos de los apóstoles) o como Arca de la Alianza (Éxodo, Reyes, Profetas), es considerado divino por el pueblo judío y se convierte en el principal elemento de discordia que enfrenta a los hebreos con el resto de pueblos que habitan el planeta y cuyo principal objetivo es arrebatárselo; primero lo intentan los egipcios y pueblos mesopotámicos, más tarde los celtas, arios y en general todos los pueblos convertidos al cristianismo en occidente.

- Que esta sagrada pertenencia estuvo en Egipto (probablemente llevada por Jacob y los judíos que con él se desplazaron a esta región) y que sin duda tuvo que ver con la aparición de una religión monoteísta que adoraba a un dios único: Atón (¿por qué no puedo evitar relacionar esta palabra con átomo y con el concepto cabalístico del “tsimtsum” que recoge la retracción o encogimiento de Dios en sí mismo para dejar espacio a su creación?). De lo que no cabe duda es de que la aparición de este culto, patrocinado por el emperador Akhenatón IV y su esposa Nefertiti, conmocionó los cimientos de la muy adelantada sociedad egipcia y que llegó a convertirse en una religión maldita y solar de cuyos rayos había que cuidarse. Como tampoco de que un constructor, de oscuros orígenes y muy próximo al poder, decidiera liderar el retorno de los judíos que habitaban Egipto y de su preciosa reliquia a su lugar de origen con el consiguiente enojo y persecución por parte del faraón de turno, que no había tenido ningún problema poco antes para autorizar su salida del territorio. De las andanzas de Moisés por desiertos y montañas a la búsqueda de escritos divinos existen numerosos textos y requieren un análisis más exhaustivo del que permite esta reseña. Así pues, daremos un pequeño salto en el tiempo y nos situaremos en la época del rey David con el arca a buen recaudo en los alrededores de Jerusalén.

- Que con el rey David nace un nuevo ciclo en la historia de la humanidad, todavía no cerrado, por el que el acceso al poder viene determinado por el control de la reliquia (el Arca de la Alianza o Tesoro) y una herencia genética (aportada por Betsabé a la que el rey consigue tras asesinar a su marido Urías, ¿el gigante Goliat?) que se concreta en la preeminencia de derechos del hijo de ambos: Salomón, cuarto en la línea sucesoria, e ilegítimo por más señas, pero que con la ayuda de su madre logró hacerse con el trono y con unos poderes que lo convirtieron en el rey más rico, poderoso y sabio de su época. Es con la construcción del Templo que hace erigir a Hiram para albergar el Arca con lo que se inicia la serie de enigmas que a partir de este momento marcan la Historia oculta de la humanidad. Y es también a partir de este momento cuando Israel se convierte en objeto de deseo de todos los poderes establecidos.

Los intentos de conquista, dominaciones e imposiciones se suceden en Palestina hasta culminar con la disputa de este territorio por parte de los Tolomeo (herederos del general Tolomeo, uno de los generales de Alejandro Magno que a la muerte de éste consigue hacerse con Egipto) y de los Antíoco seleúcidas (herederos de otro de los generales de Alejandro que tras su asesinato se hace con el poder en Siria y Mesopotamia). Como no podía ser de otra manera ante esta situación, surge en Israel un caudillo procedente de la tribu de Rubén quien apoyado por los Tolomeos, con quienes finalmente acaba emparentando vía matrimonio (ellos son quienes aportan a la dinastía judía el tratamiento de Bartolomé, hijo de Tolomeo, para designar al Ungido y el tratamiento de Mariam, es decir Princesa, que se aplica a todas las mujeres que por origen pertenecen a esta familia).

Mientras tanto, un lejano poder del que no se había hecho caso emergía al otro lado del Mare Nostrum, apropiándose de todos los territorios conocidos. Estamos hablando del Imperio Romano, el cual terminó por dominar e instalarse en todo el Medio Oriente barriendo con los poderes que hasta entonces habían regido estas tierras; por supuesto, también acabó con el de los Macabeos, la saga de los Juanes a los que tanto esfuerzo costó alcanzar la independencia de su amado Israel.

Así las cosas, no tardó el gobierno romano en imponer sus propios jerarcas e intentar adecuar las costumbres y tradiciones del pueblo judío a las de su Imperio. Pero no tuvo en cuenta que los judíos son una raza levantisca y rebelde, apegada a sus tradiciones y difícil de dominar. Además, refugiados en las montañas de Galilea, haciendo lo que mejor sabían hacer, es decir, el hostigamiento por medio de la guerra de guerrillas, se encontraban los herederos de las dos familias, aspirantes al trono, más prestigiosas de Israel: la Casa de David y la de los Macabeos.

Éstos, ante el desastre que supuso el matrimonio de la princesa Mariam (recuérdese que todas las mujeres que proceden del linaje real de los Macabeos llevan este nombre) con el jerarca impuesto por Roma, Herodes el Grande, que la hizo asesinar, así como a los hijos nacidos de esta unión, no tardaron en reforzar su alianza mediante un acuerdo matrimonial que aseguraría sus derechos y aglutinaría sus fuerzas. Reunidos los principales miembros de la Casa Macabea y de la Casa de David concertaron los desposorios de Judas de Gamala, hijo de Ezequías, Ungido de Dios según los ritos instituidos por el mismísimo rey David, con la princesa Mariam (la Virgen María) hija del Sumo sacerdote Zacarías y nieta de Juan Hircano II (el desorejado) la cual a la sazón tenía tres años, por lo que debería esperarse a que fuera púber para consumar la unión.

El único texto conocido que expone esta teoría, bien es verdad que sumergida bajo un sinfín de simbolismos, es el Protoevangelio de Santiago, uno de los “pseudo evangelios” apócrifos más perseguidos por la Iglesia católica. Y es en este evangelio también donde encontramos la clave para descifrar uno de los enigmas más tratados por artistas e iniciados a lo largo de la historia: el auténtico significado de “María Magdalena” (Princesa Tejedora), que no se refiere a una persona sino al título que ostentan todas las mujeres que alumbran un Ungido de Israel. Este título, según el texto, proviene de una antigua tradición según la cual debía ser la prometida del Heredero (la Virgen Magdalena) la encargada de tejer la Túnica Real, confeccionada en hilo y de una sola pieza, con la que se investiría al soberano durante la ceremonia del ungimiento. El hecho de que a la Virgen María se le mantenga el tratamiento de Virgen a lo largo de su vida indica que quedó embarazada de Judas de Gamala (el Héroe del Censo, el G.ber Aël de los judíos, el Elegido para albergar el espíritu de Dios) antes de haberse formalizado los esponsales (hecho que al parecer, según relatan todos los textos evangélicos, tanto apócrifos como canónicos, provocó un escándalo considerable en la época).

Para agravar la situación, Judas de Gamala muere antes de poder celebrar su boda con la Virgen María durante la revuelta del censo (año 6 antes de la Era cristiana). Dada la difícil situación por la que atravesaba el pueblo judío en aquella época, y ante la inesperada muerte de Judas, los Sumos Sacerdotes del Templo, garantes de la legitimidad sucesoria (pública o privada según las circunstancias) de la sangre divina, se apresuran a arreglar el desaguisado casando a la muchacha con José, el hermano de Judas. Pero los acontecimientos y la herencia genética del Patriarca Jacob se empeñan en complicar las cosas, y no nace una criatura (como muy bien se encargan de remarcar los Evangelios, tanto canónicos como apócrifos, así como artistas de la talla de Leonardo, Botticcelli o Cocteau), sino dos: Juan el Bautista y Jesucristo.

A partir de este momento se inicia una epopeya que voy a intentar resumir y que cambió para siempre la concepción del mundo y de los valores que hasta entonces lo habían regido:

Como decía, a la muerte de Judas de Gamala, y sin haberse formalizado los esponsales con éste, la Virgen María da a luz gemelos. Para agravar la situación, a los infantes los buscaban los sicarios de Roma con la intención de cumplir el edicto decretado por Augusto que obligaba a degollar a los hijos de los rebeldes. En un intento de salvar a las criaturas, la Virgen decidió separarlas. Llevó al mayor, Juan, a Belén de Judea a casa de sus padres, Isabel y Zacarías, donde lo hizo pasar por vástago de sus abuelos, levantando abundantes sospechas. Allí acudieron los Magos de Oriente a rendir pleitesía al nuevo rey: Juan el Bautista. Una vez consideró seguro a su primogénito, la Virgen se casó con San José, el hermano de Judas, recogieron a Jesús, a quien presentaron como su único hijo, y emigraron a Egipto. Cuando supieron que Herodes el Grande había muerto regresaron a Israel; pero por precaución decidieron instalarse en Galilea, cerca de Gamala, en las tierras que bordean el lago G.nezaret (mar de Tiberiades). Allí nacieron el resto de sus hijos: Pedro, Santiago, Felipe, Nicodemo y José el de Arimatea.

Cuando los gemelos alcanzaron la edad adulta comenzaron los problemas. El Bautista decidió hacer pública su condición de rey, aspirante al trono de los judíos y por nacer el 1º era legítimo Ungido de Israel. Para darse a conocer se puso a predicar en Betania de Judea, en la residencia que poseía junto al Jordán. Pretendía conseguir adeptos, recuperar el trono que por derecho le correspondía y acaudillar la rebelión que expulsaría de su tierra al invasor romano. Jesús, como segundón, fue consagrado nazarí e inició sus estudios rabínicos en Gamala (la Montaña).

La vida parecía desarrollarse con normalidad. Juan se casó con Marta y no tuvieron hijos, así que se vio obligado a tomar una segunda esposa: María de Betania, de la Casa Macabea, quien sí le dio el ansiado Heredero, al que pusieron por nombre Jacobo (Santiago); por lo que fue esta mujer quien pasó a convertirse en su María Magdalena. Pero algo empezó a torcerse. A Juan se le fue la mano en sus críticas a Herodes Antipas (hijo de Herodes el Grande) y éste decidió perseguirlo. Sus hermanos capitaneados por Jesús, el gemelo, acudieron en su ayuda, pero no pudieron evitar que el Bautista fuera prendido y encarcelado en la fortaleza de Maqueronte.

Jacobo, el hijo de Juan y María de Betania, era muy pequeño, por lo que su tío, Jesús, no tuvo más remedio que erigirse en regente y defensor de sus derechos. De este modo, y contando con el beneplácito del pueblo judío, se mantuvieron las cosas durante unos tres años hasta que cierto día llegó la noticia de que Herodes había mandado degollar al Bautista en la prisión. Los hechos se precipitaron. Todo el mundo se puso nervioso. La Virgen María, dada la corta edad del Heredero y para evitar un vacío de poder, se apresuró a tomar juramento a Jesucristo que fue ungido monarca con el beneplácito de María de Betania. También, y siguiendo la Ley judía, se prepararon los esponsales de la “viuda” con su cuñado para salvaguardar los derechos del Heredero. Estaríamos hablando de un grave pecado de Bigamia por parte de la Magdalena María de Betania.

Al día siguiente a su unción, Domingo de Ramos, Jesús se apresuró a entrar en Jerusalén a lomos de la preceptiva mula (Reyes) y proclamarse rey de los judíos ante el delirio del pueblo que creía a Juan muerto. Pero María Salomé (nieta de Herodes el Grande “quien hizo crucificar a Ezequias abuelo de Jesus”, sobrina de Arquelao “quien participo en la insurreccion encabezada por su pariente Judas de Gamala padre de Jesus”, hija de Herodes y de Herodias “que luego, con el matrimonio de su madre, se convertiria en la hijastra de Herodes Antipas”, Hermana de Herodes, viuda de Herodes Filipo del que no havia tenido hijos, quien vivio con Jesus y depues de su muerte se volvio a casar con Aristibulo III quien recibio de Neron el reino de la pequeña y una parte de la gran Armenia y fue Rey de Chalcis con el que si tuvo hijos), quien estaba enamorada de Jesús y era su concuvina (ver Evangelio de Tomas 65 y el Evangelio de los Egipcios), aprovechando su parentesco con el jerarca Herodes, trabajaba por su cuenta para salvar al hermano de su amado, y a fe que lo logró. En aquella bandeja, que tantas vueltas ha dado por la Historia, sin duda se encontraba la cabeza del Bautista, sólo que pegada al resto de su cuerpo. Lo cierto es que Herodes no deja de mostrar dudas sobre la muerte del Bautista y que los apóstoles de Juan se apresuraron a recoger su “cadáver” y llevarlo a Betania, para avisar a Jesús a continuación de la situación. En manos del Maestro estaba dejarlo morir o sanarlo. Optó por lo último. Pero, cómo solucionarían el problema que se había planteado: en ese momento Israel tenía dos Ungidos legítimos y solamente uno de ellos podría seguir siéndolo. El otro debería renunciar.

Y esta era la cuestión que se dirimía durante la Cena de Pascua que se celebraba en la residencia que Juan poseía en Jerusalén. La discusión fue tensa. El Bautista reclamaba sus derechos. Jesús alegaba que él le había salvado, pero que su precio era el Reino. Ninguno parecía dispuesto a renunciar a su condición. Visto el panorama, Judas Iscariote, que resultaba el mayor beneficiado con la abdicación de Juan, decidió arreglar las cosas a su manera barriendo para casa. Pretendía allanarle el camino a Jesucristo de quien era leal defensor, pero se equivocó trágicamente. Abandonó la cena antes de finalizar, cuando la balanza se inclinaba del lado del Bautista. No tuvo forma de saber que finalmente éste había renunciado a su condición real a favor de su hermano, por lo que era Jesús quien llevaba la Túnica Sagrada cuando los romanos llegaron a prender al rey de los judíos. No se dio cuenta de su yerro hasta que vio salir corriendo, desnudo, al discípulo amado, al dulce muchachito al que Jesús prefería a todos los demás. Posiblemente esta cita de Marcos (14, 51-52) sea la más controvertida y difícil de explicar para la Iglesia, ya que toca un tema, muy normal y habitual en la cultura palestina del s. I, fuertemente influenciada por la civilización griega, pero tabú y aún no asumida por la sociedad occidental: la homosexualidad.

A partir de la ejecución de Jesús se inició la desbandada. Todos los planes de la Familia habían quedado al descubierto. María de Betania (La Magdalena) huyó a Egipto (la familia fue vendida por Simon-Pedro como esclavos para asegurar la uida ya queal perder su personalidad civil, no tenia que someterse a ningun control y solo su dueño seria responsable ante la ley romana)) donde nació su hija Sara ¿hija de Juan? ¿Hija de Jesús? (las dusdas estaban en que Jesus al ser Sacerdote, según la tradicion, fue sometido desde la mas remota infancia “iniciacion en el templo” al uso de estupefacientes misticos para el desarrollo magico - psiqicos “de Egipto el Opio, de Oriente Medio el Hachis y de Los Griegos y Romanos la adormidera” que provocaban impotencia - no descendencia, pero al ser nombrado Ungido y desposarse, tuvo que dejar de tomarlos, por lo que ya podia ser padre, Sara es hija de Jesus, con lo que Jesus al ser el padre de la Descendencia, toma un poder historico mayor que el de su gemelo Juan, ungido antes que el y que le sobrevivio) desde allí se trasladó con ella, acompañada por Marta y el marido de ambas (Lázaro-Juan) a las Galias. Portaban un precioso cargamento repleto de documentos que acreditaban los sucedido en Jerusalén y que, parcialmente codificados en lugares como Rennes le Chateau o Narbonne tantas herejías y escándalos han levantado a lo largo de la historia; y eso que aún no se han estudiado ni explicado en su totalidad.

Por otro lado, la Virgen María, (la otra Magdalena), siguiendo las indicaciones de su hijo Juan, cruzó el Mediterráneo escoltada por José de Arimatea custodiando las dos pertenencias más preciadas para el pueblo de Israel: el Arca de la Alianza y Jacobo, el Heredero. Su objetivo era desembarcar en Zaragoza y, desde allí, siguiendo el camino de las estrellas, nuestro actual Camino de Santiago, alcanzar las costas de Finisterre para embarcar en una aventura que la llevaría a alcanzar ese mítico reino de los cielos del que hablaba Jesucristo y que debía ser tan grande que “proporcionaría coronas a todos sus hijos”. El cuadro de Poussin “Les Bergers d´Arcadie” y su anagrama ET IN ARCADIA EGO, así como los objetos diseminados por ella a lo largo del Camino, lo certifican (en Zaragoza dejo el PILAR recubierto de plata, que era una de las columnas que formaban el tabernaculo donde se guardaba el Arca del Sanctasanctorum). No obstante, algo se torció y el Heredero murió cuando ya alcanzaban el océano. Allí quedaron enterrados Jacobo y el Arca de la Alianza, el principal tesoro de los judíos, junto a muchas de las grandes expectativas de la casa real de Israel. Desde entonces cátaros, templarios, nazis, merovingios, visigodos, judíos, cristianos y musulmanes no han parado de buscarlo. Algunos, como Almanzor y los templarios, lograron dar con la pista correcta y hacerse con una parte del botín (en Toledo, cuartel general de Almanzor, se han encontrado algunos de los objetos que pertenecían al mismo), pero su mayor reliquia, el Arca, sigue durmiendo el sueño de los justos en un lugar sagrado a la espera del Mesías que despertará sus poderes”.

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