KonoZer ARAGÓN

ELOGIO DE LA DICTADURA

jeudi 9 avril 2020, par 13 MANUEL MEDRANO

Si un gobierno toma medidas coercitivas que impiden el derecho a la libre expresión de los ciudadanos, si un Estado adopta disposiciones especiales para combatir una catástrofe pero va unos pasos más allá y vulnera derechos constitucionales, si un partido político crea grupos parapoliciales de vigilancia de la opinión pública, están elogiando a la dictadura.

Delatar a los detractores en las redes sociales, calificar invariablemente como un bulo todo lo que supone crítica, llamar noticias falsas a lo que no reverencia las decisiones del poder, es un elogio de la dictadura.

Encerrar a millones de personas en sus casas, pero con excepciones absurdas discriminantes, es un elogio de la dictadura. Pues, si bien es lógico que saques a pasear a tu perro, también lo será que pasees individualmente guardando las mismas medidas de seguridad que el paseante perruno. Si no puedes comprar lejos de tu domicilio (vete a saber quién define “lejos”), tampoco ir en coche a un hipermercado alejado para hacer lo mismo. Si se está teniendo manga ancha con los toxicómanos por intentar adquirir la droga de la que dependen, también se dejará en paz a quien compra cervezas, o laca de uñas, o bolsas de patatas fritas, en vez de multarles. Y no digamos del ciudadano alicantino al que le soplaron 1000 euros de multa por comprar Nocilla. Elogio de la dictadura, pruebas de ingeniería social, enfrentamiento entre ciudadanos que ya no tienen muchos de sus derechos, etc. Y ya, lo de dedicar efectivos policiales a perseguir a quien va a hacer la compra, requiriendo los recibos o registrando lo comprado, o entrar en establecimientos para cazar a novios que aprovechan la compra para verse, eso ya es para nota.

Pero, eso sí, las autoridades competentes no consideran a la policía como un servicio público, la están convirtiendo en su instrumento personal. Sólo así se entiende la permisividad absoluta, sin duda ordenada por sus jefes, hacia las gamberradas que favorecen los planes del “régimen”, por atontamiento social. Así, algunos descerebrados han adquirido la costumbre de poner música con enormes altavoces en sus balcones, durante horas, atronando a los vecinos de varias calles porque no pueden librarse del sonido que llega, de tan alto, al vibrar las estructuras. Pues no llame usted a la policía que, evidentemente, tiene órdenes de pasar de todo lo que no encaje en los parámetros de sumisión del poder, porque le atenderán con amabilidad, le darán instrucciones, prometerán acudir en ayuda de los contribuyentes para parar al tarado en cuestión pero… no lo verán sus ojos y, menos, lo dejarán de oír sus oídos. En mi opinión el poder está convirtiendo a todos los cuerpos policiales, progresivamente, en elementos de represión y miedo, de coacción, no de apoyo, ayuda y asistencia ciudadana para mantener el orden. Y eso no me gusta nada, no es su función ni, muy mayoritariamente, su vocación.

Cuando estas y otras circunstancias empiezan a ser muy contestadas, viene la acción de los trolls políticos, una legión de gentes reclutadas por algunos partidos políticos para ocultar cualquier disidencia. Convertidos en una nueva Stasi al estilo del tristemente conocido Ministerio para la Seguridad del Estado de la República Democrática Alemana.

Evidentemente, ha habido circulares o instrucciones orales llamando a la acción contra cualquiera que disienta de las comunicaciones o acciones gubernamentales, emitidas por esos partidos políticos. Y ello pese a que, como dice un amigo con ironía, si hay que perseguir las “fake news” deberían prohibirse las ruedas de prensa del gobierno.

Bien, estos agentes teledirigidos por quienes elogian la dictadura, desde el poder gubernamental, niegan en las redes todo lo que incomoda a sus jefes, lo califican de bulo y prometen aportar pruebas de que la realidad es otra. Nunca lo hacen. Tú mientes, yo tengo la verdad, pero tú aportas pruebas de lo que afirmas y yo no. Kafkiano.

Fijaos a qué nivel de estulticia llegan estos esbirros que, cuando una ciudadana se queja del evidente recorte en nuestras libertades que estamos sufriendo, mucho más allá del Estado de Alarma, un troll gubernamental le responde : “Sal a la calle a protestar”. Ahí nos lo dice todo : encerrados, silenciados, camino de la semiesclavitud.

Cuando les conviene, muy pocas veces, los trolls sacan declaraciones de la OMS. Cuando no les conviene, publican cosas como que “El que se crea estos datos no es muy espabilado”. Aunque todo venga de la misma organización.

Elogio de la dictadura y, además, negacionismo de la evidencia de nuestra desastrosa situación. Llegan a negar noticias de sus propios medios superafines, acabarán negando que tenemos un problema. Niegan tu derecho al análisis y opinión acerca de los datos y la situación, niegan que estés capacitado para ello (lo que pasa es que sus currículos son muy endebles, así que yo que ellos no iría tan lejos). Niegan que haya habido retrasos y problemas con la compra de material sanitario (la culpa es del mercado internacional, todo es falso y el gobierno ha estado genial, etc.). Niegan que buena parte de los test comprados son placebos, no tienen mucha más fiabilidad que mirar la bola de cristal. Niegan que haya que seguir el trazado de las compras fallidas o las estafas, para depurar responsabilidades. Negacionistas. Dicen, en resumen, que hay que cerrar filas en torno al gobierno, haga lo que haga, diga lo que diga, mienta lo que mienta.

De todo lo que os comento, tengo imágenes probatorias.

Mientras, se vislumbra en el horizonte una posible prórroga del confinamiento domiciliario hasta el 10 de mayo (esperemos que no). Y, para controlarnos más por nuestro bien, siguen nuestros movimientos a través de nuestros teléfonos móviles (curiosamente ya se hizo un ensayo de esto que comenzó en noviembre de 2019), Facebook deja que bodrios como Newtral o Maldito Bulo se conviertan en la Santa Inquisición y califiquen de falso todo lo que no alaba al poder, WhatsApp limita mucho sus funciones para que nadie extienda información no progubernamental (por eso hay tanta gente dándose de alta en Telegram, si tienes Telegram lo estarás viendo estos días). Elogio de la dictadura.

Pronto, el reconocimiento facial. Después, ¿chips implantados ? O te implantarán un troll en la espalda para que te vigile más de cerca.

Por ahora lo dejo aquí. Va a haber una dura batalla social, y en consecuencia política, después de este Estado de Desastre. Y ahí se verá no sólo las propuestas de cada uno en materia económica (fundamentales), de racionalización de las instituciones (o sea, menos y más reducidas), sino también de recuperación de derechos individuales. O lo que vendrá, será un elogio de la dictadura.

Una alumna mía de hace algunos años, tras viajar por varios países del mundo, me dijo : “Sólo los dictadores cumplen lo que prometen”. Esa opinión no es tan aislada como puedan creer. Ahora, sigan jugando con las mentiras, la decepción, los trolls o la ineficacia. Yo prefiero que dejen de hacerlo, por mí y por mis conciudadanos, pero no olviden que el viento de la Historia puede llevarse por delante muchas cosas.

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