KonoZer ARAGÓN

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POR EL GÉNESIS DE LO ESENCIAL

TIEMPO CREATIVO

Viernes 9 de julio de 2010, por 01 Inmaculada Casado

Hace ya un año que entraste en mi vida y este escrito es para darte las gracias por ello, para hacerte saber lo feliz que soy desde que te he conocido, que has llenado mi vida al completo, abriéndome a una realidad tan perfecta, que solo creía que existía en los cuentos de hadas. Llevaba años buscando a mi Alma Gemela, alguien que encajara en mi perfectamente, y que a su lado todo fuera armonía y equilibrio, me había casado tres veces y había tenido varias relaciones, pero todo había sido una falsa historia romántica, como si viviera una y otra vez cuentos perversos, donde a las pocas páginas los príncipes azules se transformaran en dragones malísimos, que te dañan y hacen sufrir. Podría decirse que después de tanta mala experiencia, otra hubiera perdido la fe, pero yo no la perdí, en lo más profundo de mí ser sabia que el amor perfecto existía y que tú te encontrabas en algún sitio esperándome. Y te encontré, como siempre sucede en estos casos, casi por causalidad, y supe que eras tu desde la primera mirada, el magnetismo de todo tu ser era tan fuerte, que no me atrevía casi ni a hablarte, pero por mediación divina a los 4 meses ya vivías conmigo. Desde entonces me despierto cada mañana con una sonrisa, mis días están llenos de besos caricias y gozos, compartimos todo lo que hacemos, desde una invitación social, trabajar en el periódico, ir a la compra, hacer la comida, ayudar a mi madre, estudiar con mi hijo, bajar el perro, cuidar a los peces, ver el futbol o una película. Mi vida tiene otra dimensión mágica y completa, porque estas tu, lo llenas todo, y lo eres todo. Eres el Amor Perfecto, ese sueño que he deseado toda mi vida. El hombre que me mima, me cuida, me hace sentir que soy algo única y especial, que me mira constantemente con verdadero amor e infinita pasión, que siempre tiene ganas de mi y de hacerme feliz, que me hace confidencias al oído y me hace reír constantemente, nunca había reído tanto como ahora, nunca había sido tan feliz y sobre todo nunca me había sentido tan amada por nadie.

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