KonoZer ARAGÓN

HACIENDO EL AMOR

Final emocional

Lunes 19 de abril de 2010

El orgasmo es un final, un final emocional. El acto de amor no tiene fin. Los verdaderos amantes continúan haciendo el amor hasta que finalmente, tal vez horas después, el cuerpo del hombre eyacula natural y conscientemente, o la pareja se aparta y hace el amor horas después, o al día siguiente, o el siguiente, o el siguiente...sin que el hombre tenga que llegar necesariamente. El orgasmo es parte del acto del amor. Pero aquel esta verdaderamente debajo de la belleza y del propósito de éste, le sucederá debidamente a los dos, si los dos están lo suficientemente presentes y ocupados en solo hacer el amor. La mayoría de las experiencias de las mujeres al hacer el amor está llena de frustraciones. La mayoría de la experiencia de los hombres consiste en la excitación con la perspectiva de la eyaculación. Entre los miedos subyacentes de ella, sus reservas y esperanzas basadas en la experiencia pasada, y la excitación danzante de él, también basada en el pasado, existe muy pocas oportunidades de hacer un verdadero amor entre los dos en el ahora o el presente. Se producirá más emoción que amor.

Tratando de repetir una buena experiencia sexual, como llegar, nos hacemos expectantes o emocionales. Y tratando de evitar la repetición de una mala experiencia, nos hacemos emocionalmente cautelosos. En ninguno de los casos podemos hacer el amor. Y la asombrosa verdad que no comprendemos es que la emoción producida en lo que se supone que es hacer el amor aflorará en nosotros en cinco minutos, horas o días, y ocasionará un ataque de depresión, particularmente en la mujer. En el hombre, el movimiento aflorará como irritabilidad, cólera o conducta agresiva, y probablemente lo liberará más adelante masturbándose. El cambio fundamental en el pene y en la vagina que es necesario hoy para hacer el amor hermosa y divinamente, tiene que ser efectuado por el hombre o la mujer aprendiendo a volverse consciente, esto es , permanecer psicológica y después espiritualmente presente durante el acto de amor y los preliminares.

Hoy, debido a la acumulación masiva de pasado e inconsciencia en sus cuerpos, el hombre y la mujer hacen el amor sobre todo en un estado de sueño, inconsciente. Lo que sucede es que las emociones que surgen de su amor sexual excitan las emociones. Estas emociones, la experiencia pasada acumulada de la persona del deseo o anhelo sexual, atraen su atención o su consciencia atrás hacia el pasado como imágenes o formas de fantasía. Entonces, estando inmersos en ese pasado, ellos se recortan como seres conscientes del amor que sus cuerpos están haciendo en el presente.

Psicológicamente están ausentes del evento, ya no están presentes, no realmente con su pareja. Ellos se han ido a la deriva, a su propio mundo. Tu debes haber observado esto en tu acto amoroso -posiblemente en ti mismo, pero particularmente en tu pareja. En estos momentos cuando has estado conscientemente presente haciendo el amor, y todo el mundo está de vez en cuando, habrás notado que tu amante se ha desmayado en una forma de euforia personal. Ellos no están contigo haciendo el amor, aquí, ahora. Ellos están claramente ausentes del presente donde tú estás. Ellos se han vuelto autocontenidos.

No es improbable que hablando con alguien de pronto percibas que no te está escuchando, ya no está contigo. Están a miles de millas pensando en alguna otra cosa. En suma, tu amante te ha dejado -así como así fuera en el frío. Por lo cual tú, en vez de permanecer solo allí afuera haciendo el amor, te esfuerzas tan rápido como puedes para volver a tu propio estado de sueño personal, para perderte a tí mismo también en tu pasado emocional.

Haz esto, notarás, a través de la imaginación, utilizando la imaginación sexual o erótica, la cual de nuevo excita las emociones. Y enteramente navegas en el país del ensueño. En vez de dos estando juntos en una unión física consciente, que es el propósito de hacer el amor, estás ahora apartado en mundos de ensueño. El acto de amor es autoorientado, autoindulgente y autogratificante. Los dos os habéis prestado la vagina o el pene del otro para hacer el amor con vuestras propias emociones, vuestro propio pasado.

En tal encuentro aislado aunque normal, no hay una unión consciente, sin tiempo, del principio masculino y femenino, no hay realización de la consciencia o el amor mismo, no hay unión de los dos únicos polos de la divinidad sobre la tierra en la presencia única, inefable, divina, realizado como tu propia realidad, el espíritu sublime y desinteresado de amor y vida.

Debido a que se hace más emoción o ego que amor, y debido a que la emoción o el ego aísla, tal acto de amor empuja gradualmente a alejarse a la pareja. Ellos se cansan sexualmente el uno del otro y la magia se desvanece.

El acto de amor se vuelve habitual, una obligación o una liberación emocional, no es improbable una explosión de ira, y la desavenencia, el descontento y la inquietud aumenta.

La interacción del pene y la vagina genera amor. Este amor es la sensación más intensamente gozosa en el cuerpo humano. Sin embargo, la intensidad del placer en el amor es severamente reducida por la existencia de emoción o pasado en los genitales. Cuanto más emoción o pasado haya allí, mayor adormecido y distante es el sentimiento o amor de la persona y su percepción del significado del amor.

Puesto que hoy cada pene y vagina está más o menos infestado con la emoción o el pasado, nadie sospecha que la sensación corporal deliciosa normalmente sentida en el acto de amor ya está torcida y amortecida. De aquí, que a nadie se le ocurra buscar una esencia alcanzable de forma natural, que está disponible a todo hombre o mujer que pueda liberar el pene y la vagina del pasado y ser por tanto consciente de la presencia divina o consciente, en el acto amoroso.

Me estoy empeñando en conducirte a tí, y espero que a tu pareja, hacia este extraordinario estado humano original de ser y de entendimiento. Por eso voy a decir unas cuantas palabras más sobre el sentimiento y la percepción de él.

Un pene y una vagina que se liberan de la emoción o del pasado comienzan a hacer juntos un amor extásico. La sensación y la percepción es tan elevada, que al principio uno puede sentir la posibilidad de perder la consciencia, debido a que el placer parece casi insoportable. A medida que el proceso continua, uno se vuelve consciente de estar completamente presente como la consciencia del amor divino que se hace. No hay límites a la amplitud de la alegría y del ser y a la inmediatez del espíritu que se sabe que es la unión de ambos y de uno mismo en la presencia divina.

Y porque es solo amor y no emoción o imaginación lo que se está haciendo, y como el amor a diferencia de la emoción o del orgasmo no tiene final, la misma delicia espiritual y física está presente en los sucesivos actos de amor juntos. En otras palabras, el acto amoroso no varía; tiene solamente subidas y no bajadas, no estados de ánimos, no confusiones, no desastres emocionales personales o asociados. El mejora y mejora, más y más puro, más divino y más real, más consciente, más presente, más asombrador y maravilloso en su percepción sublime de amor, divinidad, y propósito eterno.

Pero, como apreciarás, ésto no sucede fácilmente. Mucha muerte emocional e intelectual tiene que darse. Ello lleva trabajar mucho y duro contigo mismo y juntos. Pero el punto está en que puede hacerse. Mientras continuamos bajando a las practicidades de hacer el amor, quiero recordarte que el pasado es emoción, que cuando tus palabras o sentimientos vienen del pasado, de un momento antes que ahora, estás siendo emocional. Tu no eres sincero, no eres tú mismo, por lo que no puedes ser o hacer el amor.

La emoción, de hecho, es la sustancia de todo deseo sexual pasado que hayas tenido desde tu adolescencia se ha alojado y se ha acumulado en tus genitales o aquella parte del cerebro que los controla. Ellos se acumulan allí como una tensión insospechada. En las mujeres esta tensión se manifiesta como una sutil tensión o estrechez en la vagina, en el hombre como un endurecimiento del pene, expresándose como erecciones involuntarias durante el día o la noche. En ambos sexos esta tensión genital causa prácticamente toda la inquietud, pesadez y descontento.

Una vagina emocional, que es toda vagina hasta que no se la haga sin emociones o sin pasado amándosela hermosamente y sin deseos, está imperceptiblemente rígida, musculosa, expectante, autoguardándose, estrechamente receptiva y tensa. Una vagina que ha sido usada por numerosos penes emocionales empieza a reaccionar como penes mismos, volviéndose dura, ambiciosa, y predadora. Ella se concentra en el orgasmo, no en el amor. A medida que se va siendo liberada de la emoción por un pene que se desarrolla en amor y conciencia, la vagina se vuelve complaciente, tierna, dadora, simple, fácil, no demandante y tranquila.

El orgasmo femenino de amor es esencialmente pasivo e inocente. Aprende sus malos hábitos del masculino. El pene es el gurú o profesor de la vagina para lo bueno o lo malo. Durante la penetración, una vagina que se ha hecho hambrienta por un pene erróneo, genera muy poca consciencia de amor para la mujer misma, porque la consciencia o placer engendrado está basado en una satisfacción temporal, emocional. Esto le ocasiona a ella una profunda infelicidad interior. El que ella sea o no promiscua, lo cual es solo una búsqueda desesperada de amor, es irrelevante.

La vagina responde de acuerdo a la energía de lo que previamente le ha entrado o informado. El contacto con un pene purificado de la emoción, o que ha empezado a purificarse, comienza a purificar el proceso en la vagina.

Incluso hoy una vagina virgen está relativamente tensa con un pasado personal o emoción. Esto proviene de las imaginaciones emocionales o sexuales y de la experiencia relacionada, que puede incluir la masturbación y el manoseo masculino. Aquí, también, tan pronto como la virgen es agradablemente penetrada por el pene -esto es, cuando el dolor del entrar que la mantiene temporalmente en el presente cesa - utilizará está sensación placentera para soñar con aquellas viejas imaginaciones y emociones y fracasar en permanecer con la maravilla del amor hecho por su vagina en el presente.

La tensión básica de la vagina virgen, sin embargo se debe a la ignorancia de amar. Una vez, cuando el tiempo y la raza humana era joven, cada mujer virgen comprendía el amor porque ella era amor. No había ignorancia del amor en su consciencia ya que no había emoción en su vagina. Su falta de experiencia física no ocasionaba tensión porque comprendía el amor antes de haberlo hecho, algo que no podemos concebir hoy. Ella estaba libre de la ignorancia emocional de las imaginaciones irreales del amor a las que se entregan hoy todas las vírgenes.

Hoy las vírgenes especulan automáticamente o fantasean sobre el amor porque ya no comprenden el amor o a ellas mismas. Tampoco han habido profesores, gurus auténticos, sobre la tierra que les hablen y les instruyan antes de que reciban impresiones erróneas a través de la experiencia física. Sin la comprensión del amor, las vírgenes empiezan a imaginar lo que es el amor físico y eso genera emoción vaginal, tensión o histeria.

Hoy, con tanto pasado racial o tiempo en el cuerpo humano, la vagina de la niña ya es potencialmente emocional en el nacimiento. Después de la pubertad, cuando la vagina virgen es penetrada, informada o energetizada por un pene emocional, el potencial emocional de la niña se actualiza, y entonces se sigue de los problemas predecibles y usuales entre ella y el hombre. En el amor sin emoción no hay problemas de amor entre hombre y mujer.

Debes comprender el pene y la vagina espiritualmente. Ambos son órganos espirituales y juntos son los medios de todo amor sobre la Tierra. Si el amor es Dios -si el amor es nuestra divinidad o la excelencia de la vida- entonces el pene y la vagina son los medios de esa excelencia. Cada hombre y mujer, cada percepción de amor y belleza sobre la tierra, surge de la unión del pene y la vagina. El amor homosexual, como todo amor, es un intento de volver al estado divino donde los principio masculino y femenino están unidos, el estado de unión que trasciende las personas y el amor personal.

El pene es el órgano e instrumento perceptivo más fino en el cuerpo masculino. Tiene conocimiento y conciencia de sí mismo. Es el órgano positivo, activo de amor sobre la tierra. Sabe exactamente como hacer el amor y que hacer dentro de la vagina. El hombre tiene que aprender a ser su pene durante el acto; para hacer el amor adecuadamente, tiene que entregarse a su inteligencia más grande. En el presente el hombre fuerza su inteligencia inferior emocional, obsesionada con el sexo, sobre él, con el resultado de que el pene no puede hacer el trabajo que se supone. Sin embargo, ocasionalmente, en un acoplamiento normal la consciencia del pene puede tomar posesión y el acto de amor es sorprendentemente bueno y verdadero, pero eso es la excepción. La mayoría de las veces el acto de amor varía de satisfactorio a mediocre a través de un no evento o desastre, debido a que el pene es utilizado como un instrumento de gratificación por la obsesión sexual o la agresión emocional del hombre y el olvido de sí misma de la mujer.

La cavidad vaginal representa el vacío en la mujer, su anhelo racial, eterno de ser llenado con amor. El pene permanece como el único amor que puede llenarlo, y hasta que el pene no esté allí el hombre y la mujer no pueden estar contentos.

El pene dentro de la vagina simboliza el relleno del enorme hueco que se ha desarrollado en el tiempo entre los dos sexos -la brecha que creó el mundo y a través de la cual el mundo continúa viniendo al nacimiento. El canal vaginal a la existencia está entonces sellado; la cavidad y su masa pérdida se han encontrado uno al otro y están completos. La existencia como la búsqueda para la unión por los errantes masculino y femenino ya no es necesaria.

Pero la vida como nacimiento y muerte continúa; incluso en unión el pene y la vagina están sentenciados a separarse, por arriba el lugar de unión es el útero -el útero y la voluntad de creación. El útero o la voluntad es la fuente de la existencia y no permitirá que el hombre y la mujer descansen mucho tiempo juntos sobre la faz de la tierra. El útero o voluntad nunca puede ser llenado en paz como puede la vagina, porque el útero demanda nacimiento y existencia, no descanso.

Por eso, incluso como hombre y mujer, el pene y la vagina, encuentran descanso y terminación mutuamente, el útero succiona dentro de él las semillas de la vida -y otra parte ausente inquiera, otro pene o vagina, nace.

El pene solo es feliz cuando está erecto dentro del vacío vaginal de la mujer. Cuando está erecto en el vacío del espacio fuera de la vagina, el pene está impaciente, excitable y emocional. En este estado innatural, esta naturalmente considerado por la sociedad como obseso y a menudo por ambos sexos como amenazador. Esto es porque el pene erecto fuera de su natural hogar vaginal es una proyección de la emoción agresiva o de la imaginación, y para cualquier hombre tal erección es demandante e incómoda. Frecuentemente tendrá que masturbarse para liberarlo de su existencia solitaria y fuera de lugar.

Si la naturaleza básica de la mujer es amor, ¿qué ha sucedido a ella?¿por qué frecuentemente está tan confundida y poco amorosa? ¿cómo contribuye ella exactamente a la eyaculación precoz de su amante?¿ y a su impotencia, a su incapacidad de llegar a la erección? Porque ella también hace eso.

Durante milenios, el hombre con su pene ha hecho gradualmente a la mujer como él sexualmente. El ha inducido en ella una emocionalidad sexual como la masculina, una personalidad sexual forastera, que ya ella no puede distinguirla de la suya. En vez de permanecer el principio de amor femenino, negativo, pasivo, sereno y puro, ha asumido, bajo la tutela sexual de él, una instancia parcial masculina, activa, positiva, completamente opuesta a su verdadera naturaleza.

Por debajo ella permanece mujer pura, amor puro -si puede alcanzar allá abajo a su verdadero ser- pero en sus proyecciones sexuales superficiales es ahora parte masculina. Un resultado de esto es que en su liderazgo para hacer el amor su emocionalidad masculina se excita como la de él. El efecto inmediato sobre ella es despreciable, pero sobre él es eléctrico. Tan pronto como el pene hace contacto con su cuerpo, estas vibraciones masculinas altamente cargadas se precipitan desde ella hasta él como una onda de excitación y él eyacula precozmente.

El otro problema masculino, la impotencia -no ser capaz de tener una erección- está causado por la falta de amor o consciencia por parte tanto de la mujer como del hombre. Ambos tienen la culpa. Detrás de esto hay un hecho crucial a recordar: el pene se erecta o por emoción o por amor. Sin emoción o amor no se pondrá erecto. Esto sucede frecuentemente cuando las parejas se aburren físicamente el uno al otro y tienen relaciones por el sentido del deber. Si no hay impulso emocional así como amor, conciencia, entre ellos en ese momento, el hombre no podrá tener una erección. Pero si tiene impulso emocional aunque no tenga amor, no tendrá problemas para tener erección.

Un pene emocional no necesita amor para tener sexo, como toda mujer sabe, pero ello será probablemente un asunto unilateral. El pene se pone erecto emocionalmente para gratificarse a sí mismo, para liberar el deseo sexual, enjaulado o la agresión que surge de la obsesión imaginativa del hombre con el sexo. Si la mujer se puede poner en la misma condición mental, y ella puede debido a su lado artificial masculino, serán capaces de gratificarse mutuamente. Pero ello no será amor.

La impotencia no existe en el sentido de signo de deterioro o deficiencia masculina. Muchos jóvenes saludables sufren de impotencia. Tampoco es psicológica en la forma en que la explican los médicos. La impotencia está causada sólo por la falta de emoción o de amor. Por eso cuando un hombre se hace viejo y el vivir le ha golpeado parte de la excitación emocional fuera de él, y debido a que para entonces sea muy frecuente la falta de amor en su cuerpo o en el de la mujer en el acto amoroso, es más probable que sea incapaz de tener una erección.

La impotencia, o no erección, es el estado natural del pene fuera de la vagina. Es la agresión sexual, emocional la que fuerza una erección fuera de la vagina. Un pene que sólo responde al amor únicamente tiene una erección completa dentro de la vagina o justo antes de entrar en ella. Esto es por lo que un pene amoroso consigue una erección pura para realizar el trabajo para el que fue creado -para hacer el amor. Y aquel se hace dentro de la vagina, no fuera en alguna mujer imaginada, o excitación o condición inducida mentalmente. Una vagina amorosa no tiene dificultad en admitir un pene flojo, completo, amoroso, que se volverá inmediatamente firme y autoritariamente erecto para el propósito de amar.

Sin embargo -y esto puede ser importante para el hombre que está intentando purificarse a sí mismo- un pene puro y amoroso no es capaz de conseguir una erección si no hay amor, o el amor es insuficiente, en la vagina de la mujer en ese momento; es decir, si ella está soñando, emocionalmente distraída o demandante sexualmente. Tal hombre no usa la imaginación como la hacen otros hombres. El hombre amoroso encuentra estímulo suficiente en el momento, en el presente, con la mujer con la que está.

La pureza del amor está más allá de la necesidad de imágenes imaginadas y de artificios que requieren del sexo emocional.

Ver en línea : De OSHO

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