KonoZer ARAGÓN

ESCLAVOS SIN CONCIENCIA

Domingo 14 de marzo de 2010, por 02 Antonio Palomino

PUNTO FINAL

Una mente limitada (1)

Por mucho que hayas visto y oído, por muy abiert@ que te sientas a aceptar lo increíble, siempre encontrarás algo, alguna cosa, que se revolverá en tu interior y pondrá en cuestión tu apertura mental.

La práctica diaria dice que nuestra capacidad de aceptación y entendimiento guarda una estrecha relación con la experiencia acumulada. Esta sería la razón por la cual nos sentimos más inclinados a considerar lo que nos resulta “comprensible” y familiar y a despreciar o rechazar todo lo demás. El resultado de esta selección (mental) es la asociación interactiva de esas “nuevas” ideas y hechos con el desarrollo de nuestra experimentación vital.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la información que nos rodea esta fuera del alcance de nuestro campo de experiencia o consciencia? Sencillamente que no la percibimos, estamos inertes ante ella y por ende desprotegidos.

Aclaremos, que el concepto de mente del cual estamos partiendo resulta de la capacidad humana para recordar, pensar, analizar, etc. Es decir, lo que el común definimos como pensamiento objetivo o mente positiva y que tiene a la experiencia reiterada y demostrable, como, “prácticamente”, la única fuente de información fiable.

Por supuesto, aquí no se discutirá su validez (hecho absolutamente contrastado), sino su límite y alcance. En otras palabras - en que momento la mente deja de ser operativa - y más allá de su horizonte ¿quién responde?

Sabemos “por experiencia” que la mente se pierde en algún lugar, mucho antes de llegar a la Totalidad y que nadie ni nada abarca todos los posibles conocimientos, tampoco la mente de Dios..., por la razón de que los conocimientos de Dios no se hallan limitados por mente alguna. En este principio o axioma de la Filosofía y por extensión de la Teología, no hay contradicción.

Veamos por qué es así:

1.- La mente es una herramienta “temporal”, que funciona sobre la base de hilar, unir pensamientos y deducciones lógicas consecutivas, es decir desarrolladas en un tiempo determinado. De tal modo que solo descubrimos el resultado de una operación cuando la hemos resuelto en el transcurso de un espacio-tiempo más o menos prolongado (2+7-5x3/3-5+27=??), pero nunca antes.

La mente no tiene la capacidad de conocer un resultado (efecto) sin analizar primero la causa que lo produce. En otras palabras la mente no puede trasladarse a un futuro hipotético y conocer el desenlace de un suceso, si primero no ha tenido lugar el propio desarrollo del suceso que concluye en ese desenlace. La mente solo tiene capacidad para actuar en el espacio-tiempo y una vez se haya desenvuelto este.

2. - Para la Filosofía y con mayor motivo para la Teología, la simple idea de Dios es inabarcable. Dios es omnisciente (conciencia absoluta que todo lo sabe), omnipresente, eterno, infinito, no creado, etc, etc..., en fin, sin limitación alguna. Si fuese de otro modo dejaría (automáticamente) de ser Dios, e inmediatamente tomaría su puesto aquel otro Ser o Ente capaz de “comprender o abarcar” lo que el anterior no podría. Por lo tanto el concepto de Dios es un absoluto (absolutamente).

Sin embargo, los autores y estudiosos en general, de ambas disciplinas perpetraron en el pasado y en la actualidad ocultan o cuando menos toleran un ENGAÑO tan monumental que bien puede considerarse el más dramático, enajenante, perverso y concienzudamente planeado, que la Humanidad haya podido recibir contra su dignidad y conciencia colectiva.

¿Y el ENGAÑO, en que ha consistido?

En que, a pesar de haber estado LA MENTIRA presente, “en nosotros”, a lo largo de “nuestra” vida - como siempre – debido a “nuestro” bloqueo mental, a “nuestra” limitada mente que alimenta de forma tan restringida “nuestra” conciencia, “nos” cuesta reconocer lo EVIDENTE aunque golpee repetidamente “nuestra” cara. Porque tenemos la PROBADA tendencia de construir la vida en torno a una sólida base de experiencias aceptadas “por todos”, acomodadas a las circunstancias y que no chirríen al ser enfrentadas con lo que hemos venido en llamar “realidad”.

Entrando en acción toda una serie de mecanismos defensivos que son hijos de un proceso mental limitado y lleno de contradicciones. EL ENGAÑO ESTA EN NOSOTROS PORQUE LO HEMOS HECHO POSIBLE Y ES NUESTRO, POR ENCIMA DE CUALQUIER OTRA EXPERIENCIA. Y LO TRANSMITIMOS DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN PERPETUANDO SU DESCARADA Y PERVERSA IMPOSTURA HASTA EL AGOTAMIENTO, importando poco el lugar de donde provenga. PERO LOS QUE SÍ SABÍAN, NUNCA NOS SACARON DE NUESTRO ERROR

Y Las evidencias ¿Dónde están?

EN NOSOTROS MISMOS. Es un hecho sobradamente conocido e indiscutido, que la mayor parte de las civilizaciones y culturas que han existido, son (o lo fueron) portadoras de un acervo común sobre la filiación del hombre, afirman que "fue HECHO A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS”. Es mucho más que una coincidencia sorprendente el hecho de que gentes de todos los tiempos, separados por insalvables distancias espacio-temporales, piensen o crean en "algo" contra toda evidencia aparente y lo más singular es, que partan de una idea en sí misma insólita, por cuanto no responde a ninguna experiencia objetiva y demostrable que pueda ser contrastada sobre el terreno. Más bien al contrario, el hombre solo, puesto frente a la Naturaleza, no aporta a la conciencia colectiva una base argumental racional que justifique esa extraordinaria autoafirmación.

Cabe preguntarse en sentido inverso ¿Cómo es posible mantener en el tiempo una proposición, que en el mejor de los casos "solo algunos" – parece - están dispuestos a "creer" puesto que no es posible su demostración?

Se dice de forma demasiado alegre, que han sido las religiones las instituciones encargadas de “transmitir” ese caudal de información, por interés, por fe, por ser las naturalmente herederas del mensaje, por lo que sea... Pero… ¿y si no hubiese sido así?

Aunque nuestra mente sea limitada, pensemos, estrujemos sus recursos:

A) Existe una premisa de partida y es, que “la mayor parte de las civilizaciones y culturas nos transmiten una idea muy concreta de nuestra procedencia divina: LOS HOMBRES SON IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS". Las religiones (en general) son fenómenos intraculturales y no al revés. Es decir, ninguna cultura y mucho menos una civilización, suelen explicarse exclusivamente por la religión que mayoritariamente asumen sus gentes, sin embargo, una civilización o una cultura, si comprende o abarca la totalidad del fenómeno religioso que en ella se practica. Y esto es así, porque el campo mental de las creencias (tanto individuales como colectivas) despliega un espectro intelectual mayor y más complejo que el fenómeno religioso aisladamente considerado, que además nos llega siempre desde fuera (como una experiencia externa, aunque esta sea muy sentida). En otras palabras, la premisa anterior sobre la filiación del hombre no tiene a una sola religión en particular como motor causante y transmisor, sino que por el contrario nos encontramos ante un fenómeno universal independiente y distinto de cualquier práctica religiosa.

Pero, ¿qué hizo al hombre autoproclamarse hijo de Dios? Desde luego, no la experiencia frente al mundo material, tampoco su limitada mente, tampoco las distintas religiones, aunque todas pretenden ser las primeras en difundir y apropiarse de tan extraordinario mensaje. Entonces ¿Qué fue?

Sigamos pensando con nuestra limitada mente:

B) Si volvemos los ojos otra vez a la Filosofía, enlazaremos pronto con esta línea argumental. Dice esta, que desde los orígenes del ser humano, este se ha planteado tres sencillas interrogantes ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿adónde voy? Incluso hoy, uno de los momentos más trágicamente materialistas y nihilistas de la Historia, el más descreído e indiferente de los hombres se mueve a lo largo de su vida, intentando resolver estos tres enigmas. Se trata de una información que constituye la esencia hereditaria de la humanidad. Un sustrato genético que ha sido trasmitido desde el origen del hombre y puede ser identificado como “la conciencia permanente de la raza humana”, y que responde con sencillez a esas tres preguntas que todos nos hacemos.

Pues bien, nosotros tenemos el privilegio de conocer las respuestas. De hecho, todos los hombres tienen el privilegio de conocerla, aplicando esa premisa conocida en todo tiempo, universalmente: “el Hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios”.

¿Quién soy? Una imagen semejante a Dios. La imagen que de mí se proyecta en el espejo, ese soy Yo.

¿De dónde vengo? Si uno de los atributos de Dios es ser eterno, su imagen... también.

¿Adónde voy? Tal vez hayamos salido de excursión un rato... de eso toma conciencia esta última pregunta, pero... ¿volveré otra vez a ser? Dios nunca deja de ser.

C) Nuestra amnesia o incrédula comprensión de estos “hechos”, tan machaconamente persistentes, nos remite a una posible causa en la disfunción que supone, por un lado:

1.- El conocimiento desde los primeros tiempos, de una propuesta genética (considerando su universalidad espacio-temporal) que proclama que somos hijos de Dios y semejantes a él, en respuesta a las tres interrogantes existenciales (¿Quién soy, de dónde vengo, adónde voy?).

2.- El limitado alcance, que esta información tiene, en cuanto a resultados objetivos “visibles”, cuando no indiferencia o abierta oposición.

¿Por qué? El hombre quiere respuestas inmediatas “y” materiales.

¿Por qué? Muchos y muy notables autores han respondido a esta pregunta. Pero por su inmediata claridad, contundencia en los hechos “probados” y su generosa amplitud de conciencia que enlaza con nuestra experiencia cotidiana, DAVID ICKE, y su bibliografía, (“Y la verdad os hará libres” y “El mayor Secreto”) contestan sin dejar lugar a dudas.

Hace mucho, mucho tiempo, “algo” se interpuso en la comunicación natural entre Dios y su imagen, entre la conciencia de la humanidad y el hombre individual, bloqueó su “camino” y originó la causa del oscurecimiento de una mente, ya de por sí limitada. Ese algo fue LA CESIÓN DE NUESTRO PODER

Poder que fue transformado en un monstruo vampirizador que pronto empezó a parir hijos bastardos, como…

- El Criterio impuesto por Autoridad: Ese que algunas personas, políticos, religiosos, medios de comunicación y otros muchos detentan por la cesión que hicimos y hacemos hoy de NUESTRA autoridad, transformándose entonces en SU autoridad, y de SU exclusivo uso.

- En su nombre, por su (ab)uso, se nos miente y se nos oculta información vital impunemente. Se nos esclaviza en rutinas alienantes. Y, sobre todo y ese es su objetivo más importante SE NOS ALEJA DE NUESTRO SER ESENCIAL. Hemos permitido que el Pueblo Soberano se convierta en “vulgo ignorante, plebe, masas obreras, votantes y contribuyentes...”

Y fruto del ENGAÑO de quienes ejercen NUESTRA AUTORIDAD, por su magisterio magnánimo y benevolente (alabado sea dios), entendimos por fin que era eso de ser creado por Dios a su imagen y semejanza

Llegó la hora de contestar… y más allá del horizonte de la mente ¿Quién responde? YO y TÚ, NOSOTROS, TODOS

Llegó el tiempo de actuar. Di quien eres y que quieres. “Grita al aire ¡Libertad!”

Comentar este artículo

SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0