KonoZer ARAGÓN

Sangre verde

Extracto sobre la clorofila y las algas marinas

Jueves 5 de marzo de 2009

Sangre verde
Extracto sobre la clorofila y las algas marinas

La clorofila posee propiedades notablemente beneficiosas para los seres humanos. Absorbida por nuestro sistema este pigmento verde de las plantas activa el metabolismo celular, desintoxica el organismo, mejora la defensa, resistencia y capacidad regeneradora de las células, potencia los procesos naturales de curación, estimula la formación de glóbulos rojos en su ayuda para la cicatrización de las heridas, depura la sangre, frena las infecciones, equilibra numerosas relaciones orgánicas entre si mismas y previene el cáncer, entre otras propiedades.

Del griego khlorós que significa ‘verde claro’, y phylon que se traduce como ‘hoja’, la clorofila es un pigmento vegetal presente en todas las plantas, indispensable para la vida en este planeta. Dice la literatura científica que la estructura de la molécula de la clorofila es muy similar a la de nuestra sangre, llegándola a comparar incluso con ésta hasta el punto en donde muchos expertos no dudan en denominarla “sangre verde”.

Lo que se sabe, además de estas meras descripciones, es que la clorofila posee interesantísimas propiedades terapéuticas que más adelante se mencionarán en este documento; por tanto, además de ser indispensable para la continuidad de la vida en el planeta a la clorofila se le considera un elemento de especial importancia para la mejora y conservación de la salud humana.

Antiguos experimentos realizados sobre seres vivos demuestran los atributos terapéuticos al haber empleado moléculas de clorofila en la generación de hemoglobina en animales (experimentos de Richard Willstäter, premio Nobel de química en 1915 por su trabajo en el campo de los colorantes vegetales). La hemoglobina es un pigmento rojo que se encarga de transportar el oxígeno por los distintos tejidos humanos y de recoger el CO2 para su posterior expulsión a través de los pulmones. Willstäter descubrió que la clorofila permite soportar importantes desequilibrios de hemoglobina al punto de que, por ejemplo, en animales a los que se les provocaba anemia mediante experimentos, la clorofila que se les administraba poseía las mismas virtudes para la formación rápida de sangre que el hierro (el elemento central de la molécula de sangre esta formada por un átomo de hierro).

No solamente queda registrada la utilización de la clorofila para fines terapéuticos en experimentos como los del químico Willstäter; se sabe que en la segunda guerra mundial se empleó en los hospitales de trinchera para prevenir y tratar infecciones quirúrgicas así como estimular la cicatrización de las heridas y el crecimiento de los tejidos dañados. Más recientemente el doctor Birscher (físico especializado en el estudio de los colorantes procedentes de las plantas) constató que la clorofila mejora el funcionamiento del corazón, influye sobre el sistema vascular, los intestinos, los órganos reproductores y pulmones; eleva el intercambio básico de nitrógeno y es un excelente tonificante.

Sobre esto último cabe explicar que las células de clorofila, al ser casi idénticas a las de los glóbulos rojos (la única diferencia es su molécula central), la convierte en un excelente tónico para la sangre. También se ha demostrado que incrementa la producción de glóbulos rojos por lo que es un buen aliado para evitar y tratar enfermedades como la anemia, excesos de colesterol y triglicéridos, desequilibrios de niveles de glucosa en personas diabéticas y toxinas; purifica la sangre, favorece el trabajo del corazón (el magnesio que contiene fortalece el músculo cardíaco), mejora la circulación , evita la contracción de los vasos sanguíneos, baja la presión arterial y, en general, contribuye significativamente a reducir los riesgos cardiovasculares.

Por lo que respecta al aparato digestivo la clorofila, muy rica en caretinoides, es el único sistema natural que a través de la alimentación o ingestión de alimentos puede transmitir al ser humano la energía procedente del sol. Una vez en el organismo la clorofila activa las enzimas imprescindibles para una adecuada asimilación de los nutrientes mediante su combustión y posteriormente su conversión en energía..

Por si fuese poco es un excelente colaborador digestivo, ésto es que ayuda a la correcta digestión de los alimentos, evita las flatulencias, el mal aliento, y la pesadez estomacal (por su gran aporte de enzimas como la lipasa, amilasa y proteasa), desodoriza las heces y la orina, ayuda a la proliferación de bacterias colónicas benéficas, estimula el adecuado funcionamiento de los intestinos, hígado, riñones, y para colmo de bienes ayuda a cicatrizar las úlceras.

Entre otras aportaciones tenemos el refuerzo de la producción de células defensivas en sistemas inmunes, buen desinfectante de tejidos dañados, y valioso aliado en la lucha de eliminación de hongos, bacterias y virus dañinos. Desintoxica el cuerpo de metales pesados (cadmio, mercurio, uranio, plomo) que favorecen las causas de muchas dolencias cuyo origen reside en sustancias tóxicas, pesticidas, dioxinas, alquitrán, quimioterápicos y radiaciones. Interviene positivamente en las funciones renales apoyando a los riñones en su tarea de eliminar excesos de líquidos y toxinas.

En el caso concreto de las mujeres, estimula la producción de estrógenos y ayuda a prevenir y aliviar la presencia de coágulos, quistes ováricos, menstruaciones dolorosas, irregulares o demasiado abundantes. La clorofila ayuda también a la buena oxigenación celular así que es un excelente aliado en el tratamiento de enfermedades e infecciones respiratorias; si sumamos a ésto sus propiedades de depuración sanguínea y de desintoxicación en el caso de toxinas y sustancias nocivas tendremos que es un buen ayudante para la lucha contra la nicotina en el caso de los fumadores. Se ha visto que también contribuye a mejorar la absorción de calcio ayudando a la fijación en huesos y dientes. Aporta de forma muy positiva la ayuda para la curación y desinfección en inflamaciones e infecciones del oído interno, reduce las varices, elimina infecciones vaginales, fortalece las articulaciones, aumenta el rendimiento muscular y nervioso, equilibra el pH, es eficaz en el tratamiento de la piorrea (la piorrea es un flujo o derrame de pus; en el caso de ser del tipo alveolar pone en serio peligro la dentadura), refuerza la memoria, y por sus propiedades antioxidantes resulta muy útil para retrasar el proceso de envejecimiento, y además mejorar la calidad y aspecto de la piel.

La “sangre verde” es casi milagrosa al conocer toda la gran cantidad de propiedades benéficas que aporta al ser humano una vez ingerida; suscita mucho interés en el mundo científico por su potencial anticancerígeno y antimutagénico (trabajos del Dr. Richard C. Heimsch y George S. Bailey). Caben pocas dudas pues de la importancia de “comer verde”, es decir, de basar nuestra dieta en la ingestión de alimentos ricos en clorofila; por tal razón es importante añadir a continuación un listado de alimentos que se corresponden con lo dicho, de fácil consumición (a ser mejor de forma cruda, debido a que la exposición al calor o frio extremo elimina una importante parte de nutrientes contenidos; y además mientras ‘más verdes’ mejor, ya que se sigue la fórmula de: mientras más verde... más clorofila contenida).

Alimentos ricos en clorofila:

• Acelgas • Alfalfa • Algas (altas contenedoras de clorofila) • Apio • Berros • Brócoli • Canónigos • Cereales verdes (como el trigo y la cebada) • Col • Coles de Bruselas • Coliflor • Espárragos verdes • Espinacas • Semillas germinadas (también llamados germinados) • Guisantes • Judías verdes • Lechuga • Nabos • Pepino • Perejil • Pimiento • Rábanos

No hace falta mucha experiencia en alimentos para saber que la compra de cualquiera o incluso muchos de esos productos es un hecho económicamente accesible a cualquier tipo de persona, sea del estrato social al que pertenezca. Comer sano no es caro. Usualmente se confunde o se asocia el comer sano con el comer caro; dicha asociación es totalmente errónea y usted mismo puede comprobarlo un día acercándose a su tienda de alimentos preferida y sacar cuentas y listados de precios de dichos productos.

La ingesta semanal de alimentos ricos en clorofila no debería suponer un gasto ni medianamente elevado según la economía actual de muchos países, muchos de ellos incluso pertenecientes al tercer mundo. En vez de gastarse el dinero en productos nocivos para la salud (que incluso se autodenominan favorecedores de las dietas) hay que gastarlo en productos naturales de la tierra. El coste aumenta precisamente por comprar la basura alimenticia a la que nos acostumbran a comer desde pequeños, sin saberlo, nos envenenamos cada día más y pensamos que la ingesta de esos productos fabricados ‘para las dietas’ son los sanos.

Base una parte de su dieta semanal en vegetales y/o hortalizas, ya que son contenedores milagrosos de clorofila, económicos, sabrosos, sanos y fáciles de cocinar o preparar. Los del listado son algunos de ellos; tómese con entera libertad la elección a su gusto, prepáreselos usted mimo, disfrute la elaboración de su propio plato, ame su comida, y tenga el acto de comer como algo sagrado y limpio. Siguiendo estas simples recomendaciones usted notará en poquísimo tiempo como su organismo sufre sanas transformaciones que no pensaba posibles en tan poco lapso de tiempo. Si la ingestión de vegetales mejora la digestión y limpia el organismo, ésto debería repercutir sobre el tipo de heces que usted excreta semanalmente. Tómese una sola semana de prueba y lo notará.

Evidentemente la clorofila no obra por si sola para crearle una nueva forma de vida más sana, usted debe colaborar en dicho proceso, esto quiere decir que no sirve de nada comer vegetales si por otra parte usted desequilibra su dieta comiendo un tipo de productos alimenticios que contrarresten el efecto de la clorofila dentro del organismo, de nada sirve que un fumador consuma determinados tipos de vegetales para su lucha contra la nicotina si éste no deja de fumar cigarrillos cada día. De nada sirve la ingesta semanal de hortalizas y vegetales para mejorar el sistema cardiovascular si usted por otra parte lo somete a trabajos rigurosos resultado de un alto y creciente colesterol.

Usted ya sabe lo que es el método sano, no depende ya de saberlo más, sino de saber si de verdad se disfruta y se quiere. Si su pasión no reside en un método sano entonces el método se convertirá en pesado y fastidioso, y acabará abandonándolo. El único requisito para realizarlo es tener amor y corazón por el método, así las cargas ya no existirán, todo se hará con una facilidad extrema y placentera. Sea sincero consigo mismo y tendrá una clara y única respuesta.

La clorofila ingerida adecuadamente mediante un método eficaz puede llegar incluso a convertirse en un ‘complemento’ en el tratamiento de numerosas dolencias entre las que se encuentran las siguientes:

Abscesos, acidez, acné, alergias, alzheimer, anorexia, anemia, arteriosclerosis, artritis, artrosis, asma, cáncer, cálculos biliares, renales y vesiculares, caries, colon irritable, depresión, diabetes, indigestiones, dolencias intestinales, eccemas, estreñimiento, leucemia, flatulencia, frigidez, gastritis, gota, hemorroides, heridas superficiales abiertas, hipercolesterolemia, hipertensión, hongos, impotencia sexual, infecciones, inflamaciones uterinas, insomnio, mal aliento, hedores corporales, menstruaciones dolorosas y/o abundantes, osteoporosis, otitis, pérdida de memoria, piorrea, problemas cardiovasculares, psoriasis, quistes ováricos, raquitismo, reumatismo, resfriados, sinusitis, tuberculosis, úlceras y várices, entre otras.

Si estas indicaciones le parecieran poca cosa, o si simplemente no ha entendido mucho de lo comentado anteriormente, debería prestar atención al siguiente listado de propiedades intrínsecas de la clorofila.

La clorofila es: alcalinizante, antibacteriana, anticarcinógena, antifúngica, antiinflamatoria, antimutagénica, antioxidante, antivírica, cardioprotectora, cicatrizante, desinfectante, desintoxicante, desodorizante, digestiva, equilibradora del metabolismo, hipocolesterolemiante, hipotensora, inmunoestimulante, potenciadora de rendimiento nervioso y muscular, purificadora de la sangre, intestinos, riñones e hígados, regeneradora de tejidos, revitalizante, tonificante, favorecedora de la asimilación enzimática, oxigenadora, y fijadora de calcio en los huesos, entre muchas otras propiedades.

Entre el listado de alimentos vegetales se puede observar el caso de las algas, grandes contenedoras de clorofila y otros nutrientes que aquí no se tratarán a fondo, pero sí sus resultados o consecuencias de ingerirlas semanalmente. Al ser grandes contenedoras de nutrientes para la vida en este planeta debe incluirse a fondo una descripción de lo que son estos grandes tesoros. Si bien estamos acostumbrados a ingerir productos de la tierra , a comprenderlos, y a conocer mucho sobre éstos, vea usted la lectura que le espera en torno a este milagroso ser vivo llamado: alga.

Una aproximación a las algas.

Las algas mantienen un sistema de organización primitivo, realizan fotosíntesis como cualquier vegetal verde y tienen la capacidad de sintetizar proteínas, carbohidratos, lípidos, ácidos nucleicos, vitaminas, minerales y pigmentos. Crecen en agua, tanto dulce como salada y en el océano constituyen el principal componente del plancton marino. Estuvieron implicadas en el origen de la vida dentro del agua; y fueron los primeros organismos en realizar la fotosíntesis clorofílica.

Las algas están presentes desde hace milenios en la tradición culinaria oriental y de culturas ancestrales americanas y africanas. Si bien en ciertas poblaciones cumplen un rol nutricional importante, hay millones de occidentales que prácticamente las desconocen.

Aún no se ha tomado conciencia respecto al rol que pueden jugar las algas en la problemática del hambre mundial, pues son una fuente espontánea e inagotable de nutrientes que se desarrolla sin costo alguno en los dos tercios de la superficie del planeta cubierta por agua. Una razón más para frenar la salvaje contaminación de los mares, de los cuales podríamos sobrevivir en un futuro cercano. Además, las mismas algas se están revelando como magníficas depuradoras de aguas contaminadas con residuos de la actividad industrial (fosfatos, nitritos, anhídrido carbónico, etc.). Las algas también pueden cultivarse en pequeñas extensiones de tierra. Un caso es la espirulina, que comparativamente brinda más nutrientes y de mejor calidad por unidad de superficie con respecto, por ejemplo, a la tan alabada soja. Al inicio puede que no atraigan por su particular aspecto, pero una vez que se las comienza a utilizar, es difícil prescindir de ellas. Luego de ingerirlas, se tiene la sensación de haber consumido algo verdaderamente nutritivo y esto es porque efectivamente concentran grandes cantidades de nutrientes.

Nutricionalmente las algas son ricas en proteínas, minerales y vitaminas (A, B, C, E) y sobre todo en elementos difíciles de hallar en vegetales terrestres (fundamentalmente el yodo, mineral escaso en el suelo y mas aún en tierras agotadas por el cultivo intensivo). Excepto algunos pescados, las algas son nuestra mejor fuente natural de yodo. La hormona tiroidea (tiroxina) se produce gracias a la presencia de este mineral y su normal producción estimula el sistema nervioso simpático, incrementando la tasa de oxidación celular y por ende el metabolismo corporal. La carencia de yodo afecta los niveles sanguíneos de tiroxina y por tanto el nivel energético del organismo, generando fatiga, piel seca o amarillenta, alta tasa de colesterol, entumecimiento de las extremidades, hormigueos, aumento de peso, falta de memoria, dificultad de concentración, cambios de personalidad, depresión, anemia, menstruación prolongada y dolorosa en mujeres, etc. En los niños esta carencia genera un desarrollo defectuoso a nivel óseo, muscular, mental y nervioso.

Además de yodo, las algas también son ricas en otros minerales importantes como magnesio, calcio, potasio, hierro y oligoelementos (cinc, selenio, manganeso, boro, cobalto, cobre, vanadio, etc). Algunas algas llegan a tener un tercio de su peso en sales minerales (ver algas hijiki), siendo las más ricas proveedoras, y sobre todo de minerales biológicamente asimilables por el organismo humano. Por ello su exitoso empleo en anemias, osteoporosis y otros estados carenciales. Las algas también son muy ricas en proteínas y sobre todo en aminoácidos esenciales (aquellos que el organismo no puede sintetizar y que deben provenir del alimento). Estas proteínas son muy asimilables debido a la presencia de minerales y enzimas que facilitan su absorción.

En general podemos decir que las algas son estimulantes del metabolismo, aumentando el intercambio celular y mejorando la eliminación de toxinas. Dada la gran presencia de antioxidantes (vitaminas y oligoelementos), neutralizan el efecto de los radicales libres, responsables de acelerar el proceso de envejecimiento en los tejidos. También reducen los niveles de azúcar, colesterol y presión sanguínea. En dietas vegetarianas (y también en convencionales) previenen anemias por su contenido en hierro fácilmente asimilable y vitamina B12. Esta vitamina es responsable de mantener un adecuado nivel de hierro en sangre y es vital para funciones neuromusculares. Las algas resultan ideales para dietas de adelgazamiento (además cubren eventuales carencias nutricionales), diabéticos, embarazadas, niños y convalecientes. Pese a ser bajas en grasa, azúcares y calorías, aportan saciedad por su alto contenido en mucílagos, los cuales regularizan la función intestinal y protegen las mucosas digestivas. Los mucílagos son polisacáridos que retienen varias veces su volumen en agua y en los vegetales cumplen la función de reserva hídrica. Fundamentalmente actúan sobre las mucosas. En el estómago forman una capa viscosa que atenúa las irritaciones. En los intestinos estimulan el peristaltismo. A nivel respiratorio calman la irritación que provoca la tos. El ácido algínico de las algas pardas (kombu, kelp, fucus, cochayuyo) es un mucílago que ejerce un papel protector de la mucosa gástrica, tapizándola y dificultando el reflujo del contenido gástrico hacia el esófago; también reduce el pH ácido del estómago y genera sensación de plenitud.

Estudios realizados en distintos países sobre las algas, demuestran propiedades anticancerígenas (sobre todo a nivel de colon y mamas), debido en gran parte a un principio activo: la fucoidina. En Japón se ha comprobado que funciona como un quimioterápico, disminuyendo la virulencia y la progresión de los tumores. En laboratorio ha mostrado una eficiencia del 84% en la eliminación de cáncer intestinal. Si bien no se conoce exactamente su mecanismo de acción, al parecer tiene que ver con la estimulación del sistema inmunológico (ver kombu y fucus). Muchas algas tienen un efecto fluidificante de la sangre. Algunos investigadores lo atribuyen a un principio anticoagulante (similar a la heparina), que no solo previene el infarto sino que favorece la eliminación de grasas del circuito sanguíneo, bajando el colesterol malo y subiendo el bueno. En función a esto puede afirmarse que actúan como depuradoras de la sangre.

Las algas poseen un delicado efecto antibiótico y actúan selectivamente en la flora intestinal (sobre todo en el colon), eliminando las bacterias que producen sustancias cancerígenas. Las algas oscuras (o pardas) tienen el poder de prevenir el ictus, neutralizar el efecto tóxico del consumo de sal refinado y reducir la tasa de colesterol. Para los deportistas, las algas aportan mejoras en la circulación, en la oxigenación y en la resistencia a la fatiga.

En general las algas combaten los efectos de las radiaciones (rayos X y radioactividad) y la contaminación con metales pesados (plomo, mercurio, estroncio, cadmio) y sales toxicas (nitritos, sulfuros). Esto se debe en parte a su riqueza en yodo y en parte al contenido de alginato de sodio (ver algas kelp y cochayuyo), lo cual evita la fijación de aquellos en el organismo y favorece su eliminación (en el intestino se transforman en sales insolubles que se descargan del cuerpo a través de las heces). La experiencia más importante ha sido la del pueblo japonés, tras las explosiones atómicas de la Segunda Guerra Mundial. Incluso las kombu han demostrado la propiedad de eliminar los isótopos radioactivos aún cuando ya estén alojados en la estructura ósea. De allí su justificada fama como desintoxicantes y depurativas.

En la medicina oriental son conocidas las propiedades de las algas para evitar estancamientos corporales (hinchazones, nódulos, bultos), mejorar el metabolismo corpóreo del agua, estimular el bazo y el páncreas, limpiar el sistema linfático y alcalinizar la sangre. En general se aconseja consumir las algas previamente hidratadas, tanto crudas (así se aprovecha al máximo su tenor vitamínico y enzimático) como cocidas. Cuando se las hidrata o cocina, consumir siempre el agua utilizada, dado el gran contenido de sales minerales que pasan al líquido. En caso de algas plegadas (como las kombu) o enteras, pueden lavarse rápidamente para eliminar eventuales restos de arena, antes de proceder al remojo o la cocción, cuyo líquido no debe descartarse. Usted luego verá los métodos de utilización de cada tipo de alga en la cocina.

Además del uso en la alimentación humana, las algas tienen gran cantidad de aplicaciones prácticas. Externamente se utilizan en cosmética y en problemas articulares, a través de la aplicación de emplastos (ver algas kelp). También se utilizan en la alimentación animal, obteniéndose los mismos beneficios que para humanos. Otra conocida aplicación de las algas es como depurativa de aguas, campo en el cual es muy difundida la utilización de las diatomeas como potabilizadoras (agua de consumo) y filtradoras (agua de piletas). Estas algas fosilizadas también se utilizan para conservar granos y semillas, protegiéndolos de hongos, virus y bacterias. Desde la antigüedad y en distintas civilizaciones, era conocido el uso de las algas como fertilizante agrícola. Hoy se sabe que el efecto benéfico de las algas en el suelo se debe al aporte de los microminerales (oligoelementos), carentes en la tierra y abundantes en las algas. Todas las algas benefician a los suelos, pero particularmente se está desarrollando el uso de las diatomeas en agricultura orgánica, sobre todo en aplicaciones foliares. A través de la savia, la planta absorbe los microminerales presentes en las algas y los asimila con gran rapidez, pudiendo apreciarse una verdadera explosión de crecimiento vegetal. Las algas diatomeas también cumplen la función de insecticida vegetal, ya que provocan la desecación (no son tóxicas) de los insectos de sangre fría; esto es muy útil para combatir pulgones, cochinillas, mosca de la fruta, etc. Esta función también la cumplen en animales (garrapatas, pulgas) y en personas (piojos) sin ningún efecto tóxico.

Principales tipos de algas:

Algas Cochayuyo (Durvillea utilis): Provienen del litoral patagónico y del Pacífico chileno. Su principal característica es la alta concentración de ácido algínico (llega a casi el 48% de su peso), por lo cual es muy apreciada por la industria alimentaria para la elaboración de aditivos. Es aconsejada para personas con reflujos ácidos, gastritis, reuma, artritis y sobrepeso. Baños de inmersión con su decocción son recomendables para personas débiles y anémicas.

Utilización: Como alimento se preparan con remojo previo de una hora (sin tirar el agua), adicionándose luego en la cocción de cereales y verduras. Puede también beberse su decocción, preparada con 10 gramos por litro de agua.

Algas Diatomeas: Son microscópicas algas unicelulares que viven desde hace millones de años en el fondo de lagos de agua dulce. La pared celular no contiene celulosa, sino que está compuesta por sustancias pécticas impregnadas de sílice, lo cual le otorga particular rigidez. En la cordillera de Los Andes emergieron estas pequeñísimas estructuras silíceas fosilizadas, de las cuales hay hasta medio millón por milímetro cúbico. Su aplicación más difundida es como insecticida permitido en la agricultura orgánica, pues no genera toxicidad ni resistencia. La acción de estas algas es física y mecánica: perfora la queratina de los insectos de sangre fría, los cuales mueren luego deshidratados. Combate hormigas, cucarachas, piojos, vinchucas, polillas, pulgas, arañas, garrapatas, pulgones, cochinillas, mosca de la fruta, etc. Además resulta un excelente fertilizante vegetal por su aporte de 38 minerales distintos. También se emplea para purificar aguas y conservar granos y semillas.

Utilización: Como insecticida y fertilizante se aplica en los vegetales diluida al 1% en agua. En animales (pulgas, garrapatas) se espolvorea directamente sobre el pelaje. En humanos (piojos) se mezcla con el shampoo, se aplica sobre el cabello y se deja actuar 10/20 minutos, enjuagándose normalmente. En granos y semillas se espolvorea directamente. La única recomendación es evitar su inhalación para prevenir irritación de las mucosas.

Algas Espirulina (Spirulina maxima): En contraposición a las kelp, esta microscópica alga unicelular (apenas décimas de milímetros) es uno de los vegetales más diminutos del planeta. Prolifera en lagos de aguas dulces y alcalinas, y era utilizada en alimentación por los antiguos mayas (lago Texcoco), orientales (Japón, Tailandia) y tribus africanas (lago Chad). La investigación científica ha verificado su gran riqueza constitutiva. Es una de las fuentes naturales más proteicas (70% de su peso). Sus proteínas son completas y de alto valor biológico: posee 21 de los 23 aminoácidos (todos los esenciales para el ser humano) en proporción casi ideal, destacándose el triptofano (antidepresivo por excelencia) y la fenilalanina (otorga sensación de saciedad) como los de mayor concentración. A nivel de lípidos, tiene gran riqueza en ácidos grasos poliinsaturados (linoleico, linolénico y gamma-linolénico). Entre los glúcidos se destaca la presencia de un raro azúcar natural (ramnosa) que favorece el metabolismo de la glucosa y posee un efecto favorable en la diabetes. En materia de vitaminas, además de A, E y H se destaca por ser la fuente natural más rica en B12 (ideal para complementar dietas vegetarianas estrictas, pues un gramo diario cubre las necesidades diarias de dicha vitamina). En cuanto a minerales, es especialmente rica en hierro (cinco veces más que el hígado), pero también contiene calcio, fósforo, magnesio, potasio, sodio, manganeso, selenio, cromo y zinc, entre otros. También está bien dotada de carotenos, ácidos nucleicos y mucílagos. Su estructura unicelular (membranas plasmáticas) carente de celulosa, facilita la rápida asimilación de sus nutrientes, sobre todo a nivel de proteínas, aún en personas con dificultades digestivas y de absorción. Es recomendada en depresión, osteoporosis, arteriosclerosis, problemas circulatorios y dermatológicos, diabetes, estreñimiento, hepatitis, colesterol, obesidad, tumores, quimioterapia, desorden de flora intestinal, anemias, embarazos, convalecencias, desnutrición, geriatría, agotamiento y dietas vegetarianas.

Utilización: Es beneficioso espolvorearla sobre las comidas, evitando su cocción para preservar los nutrientes. En curas de adelgazamiento conviene consumirla media hora antes de las comidas. No tiene contraindicaciones de ningún tipo en dosis del orden del gramo diario.

Algas Fucus (Fucus vesiculosus): Su uso más difundido es a nivel terapéutico, aunque tras una buena cocción puede utilizarse en preparaciones culinarias. Es muy rica en sales minerales (15% de su peso), sobre todo yodo (70% en forma de yoduros orgánicos), potasio, bromo, magnesio, calcio, hierro y silicio. Pero su gran virtud es el contenido en ácido algínico (40% de su peso) y fucoidina (mucílago muy estudiado como anticancerígeno). También posee proteínas (5%), vitaminas (A, B, C, y E) y carotenos. Entre sus propiedades podemos decir que resulta mineralizante, depurativa, antitumoral, adelgazante, anticelulítica, tonificante de la tiroides y laxante. Por su característica de absorber jugos gástricos, es muy útil en gastritis, reflujos esofágicos, hernia de hiato y acidez gástrica. Se la utiliza también en: cosmética (celulitis, estrías, arrugas, sequedad y flacidez de la piel), obesidad (brinda sensación de saciedad y evita carencias en curas adelgazantes), hipotiroidismo, diabetes, linfatismo, dermatosis, problemas respiratorios y estreñimiento.

Utilización: En dietas de adelgazamiento se recomienda realizar una decocción durante 15 minutos de 20 gramos por litro de agua, se filtra en caliente con malla fina y se deja enfriar hasta que toma una consistencia gelatinosa; durante un día se toma una taza antes de las comidas ó bien en cucharadas repartidas en la jornada; se puede adicionar jugo de limón pero nunca azúcar; también puede agregarse a caldo de verduras. Culinariamente requiere un breve lavado previo para quitar restos de arena, un prolongado remojo y luego un proceso de cocción.

Algas Hijiki (Hiziquia fusiforme): En Japón practican curas de rejuvenecimiento con esta alga. Tiene gran concentración de minerales (casi el 34% de su peso) al provenir de grandes profundidades. Es muy rica en calcio (contiene diez veces más concentración que la leche) e hierro. Posee proteínas (10%), fósforo, potasio y vitaminas (A y B). En Oriente la recomiendan para la buena conservación de cabello, dientes y uñas, y en estados carenciales. Además de las indicaciones comunes a otras algas, las hijiki se recomiendan en embarazos, niños y personas con alto nivel de colesterol.

Utilización: Pueden picarse o molerse en seco o cocinarla. Para cocinarlas hay que lavarlas y remojarlas en agua fría al menos media hora; luego se cuecen a fuego suave hasta que se evapore el líquido, se agrega salsa de soja y se mezcla con arroz o vegetales. Hidratadas, también pueden consumirse crudas.

Algas Kelp (Macrocystis pyrifera): Es uno de los seres vivos más largos del planeta, ya que puede alcanzar los 150 metros de largo. Es abundante en el litoral patagónico (de allí el mote de “kelpers” a los malvineros). Es muy rica en nutrientes y minerales. Entre los nutrientes podemos citar: vitaminas (B2 y B3), colina (impide depósitos grasos en el hígado), carotenos (pro vitamina A), proteínas y alta concentración (21-24%) de ácido algínico (mucílago protector de la mucosa gástrica, que dificulta los reflujos gástricos y genera sensación de plenitud). Entre los 23 minerales que contiene, se destacan: potasio (12%), calcio, magnesio, yodo (entre 1 y 2%), hierro, fósforo, manganeso, cinc y bajo contenido de sodio. Todos estos elementos son sintetizados por la planta en su formidable proceso de crecimiento, y se asimilan muy fácilmente en el organismo. Muchos la consideran un sustituto ideal de la sal de mesa (sobre todo para hipertensos), por su favorable equilibrio sodio/potasio (1:3) y por su contenido en yodo orgánico, que regula el funcionamiento de la tiroides (sea en hipo o hipertiroidismo) y modera el riesgo de sobredosis de dicho mineral. Estudios han demostrado que las kelp protegen contra los efectos de radiaciones, metales pesados y afecciones cardíacas. Un componente (el alginato de sodio) evita un 90% de la absorción de estroncio radioactivo (metal pesado liberado en grandes cantidades en la atmósfera, que se acumula en los huesos y se relaciona con varios tipos de cáncer, como leucemia, mal de Hodking y tumores óseos) en el organismo. Se realizan curas depurativas con estas algas, ideales para quienes viven en zonas con mucha contaminación química o radioactiva. Las algas kelp son también benéficas en toxemia dermatológica (acné, puntos negros, comedones, etc.), tanto sea en ingesta como en aplicaciones externas (emplastos). Antiguamente se la usaba como antiséptico en la curación de heridas. También se utilizaba para combatir tuberculosis, problemas hepáticos y vesiculares, flujos vaginales, dolores y dificultades menstruales, y tumoraciones ováricas. Además es efectiva para reducir el índice de colesterol.

Utilización: Espolvoreada sobre las comidas, a modo de sal. Para uso externo (depurativo y cosmético) realizar emplastos mezclando una parte de kelp con tres partes de arcilla, agregando agua hasta formar una pasta consistente y un poco de aceite de oliva (para disminuir la velocidad de secado del emplasto); aplicar luego durante 20/30 minutos en las zonas a depurar o proteger. Para curas depurativas se deja reposar el polvo (a razón de una cucharada por taza) en agua hervida durante toda la noche y al día siguiente se toman tres tazas distribuidas durante la jornada.

Algas Kombu (Laminaria japónica): Es una de la más rica en yodo fácilmente asimilable, calcio, hierro y magnesio. Es hipotensora y tiene marcado efecto antitumoral gracias a la presencia de un alto tenor de fucoidina. Elimina residuos radioactivos en el organismo, es muy alcalinizante, posee un efecto anticoagulante y modera desequilibrios hormonales. Tiene ácido glutámico, el cual ablanda las legumbres e intensifica su sabor. En macrobiótica la aconsejan como reconstituyente y desintoxicante, en hiper e hipotensión, debilidad cardiaca, arteriosclerosis, colesterol, artritis, flebitis, gota, cáncer, descalcificación, hernias, hemorroides, bocio, próstata, anemia, dificultades para deglutir, problemas pulmonares y circulatorios.

Utilización: Dejar en remojo una hora y luego cortarla en cuadrados para hervirla junto a legumbres (evita flatulencias y reduce el tiempo de cocción) y cereales. Nunca tirar agua de remojo. También se cocina en salsa de soja y agua, para luego usarla como condimento. Otra preparación oriental prevé su remojo en vinagre de arroz, para agregar al final de la cocción de sopas.

Algas Nori (Porphyrea tenera): Posee un gusto muy sabroso por provenir de zonas intermedias entre ríos y mares. Tiene mucha proteína (34% de su peso). Además contiene vitaminas antioxidantes E y C por lo cual es bueno consumirla cruda. También vitamina A (tanto como la zanahoria), B y D, calcio, yodo, fósforo, potasio, hierro y betacarotenos. Posee una sustancia antiulcerosa y su actividad antibacteriana es efectiva contra la Escherichia coli, Salmonella, Aspergyllus, Fusarium, Staphylococcus, etc. Resulta útil en problemas de circulación sanguínea y colesterol. También ha demostrado detener la mutación de células cancerígenas. Al igual que las algas Wakame es ideal para mejorar el estado del cabello. En la medicina china se la indica para bocio, anemia, astenia, raquitismo y dificultades urinarias y digestivas. Hace descender el colesterol.

Utilización: En escamas puede espolvorearse cruda sobre ensaladas, sopas y cereales. También se la usa para adicionar al pan integral, con un benéfico efecto saborizante debido a su delicado sabor. En láminas se la emplea para realizar los conocidos sushi (rollitos con arroz, temaki-sushi), untándolas en salsa de soja.

Algas Wakame (Undaria pinnatifida): Contiene muchas vitaminas del grupo B (es una de las mas ricas en la preciada B12) y C, y además contiene una buena base proteica (14% de su peso). Es anticoagulante, potencia las defensas y reduce el riesgo de cáncer de pulmón. Es muy rica en minerales (sobretodo hierro, calcio, magnesio y uno de los índices más elevados de yodo), posee casi todos los minerales presentes en el agua de mar. Es muy alcalinizante y está indicada para hipertensos y enfermedades cardíacas. Mejora el estado del cutis y del cabello. En mujeres embarazadas la indican para purificar la sangre. Resulta desintoxicante por su contenido en ácido algínico. El investigador japonés Watanabe descubrió la presencia de un compuesto que reduce el efecto tóxico de la nicotina, por lo cual resulta muy útil para fumadores en su lucha contra el tabaco.

Utilización: Dejarlas en agua menos 20 minutos o hasta que se ablanden y luego hervirlas ligeramente o cocinar junto a verduras. También se pueden ingerir crudas debido a su buen sabor. En Japón es el acompañamiento ideal para la sopa de miso. Combina bien con verduras (crudas y cocidas) y sopas.

Algas Agar (Gelidium/Gracilaria): En realidad se trata de un extracto de varias algas rosadas. Se usa como gelatina vegetal ya que la gelatina comercial es de origen animal. Su poder gelificante es diez veces superior a la comercial. En biología se utiliza como medio de cultivo y en la industria alimenticia es usada como conservante. Su efecto laxante mejora los problemas de estreñimiento, incluso es diurética y desintoxicante.

Utilización: Se disuelven diez gramos en un litro de agua, hirviendo y revolviendo durante menos de 10 minutos; se puede mezclar con alimentos dulces y salados y se deja enfriar hasta su completa coagulación. Es ideal para usar como gelatina en la preparación de budines.

Notas y experiencias del redactor. Este documento ha sido preparado con la ayuda de 2 trabajos escritos por otras personas, provenientes de la revista “D Salud” y de las páginas web “Buena Siembra”. Es una selección, ordenamiento y mejora del contenido presente en dichas fuentes. Sin alterar el significado original ideado por estas personas, se ha intentado agrupar elementos aparentemente disconexos con la finalidad de encararlo hacia la exposición de un método de alimentación práctico y real. La idea de esta agrupación u ordenamiento ha sido del redactor de este documento, como también el método de realización y modificación empleado.

La persona que escribe estas notas ha experimentado los efectos de la ingesta semanal de vegetales altamente contenedores de clorofila. Junto a un método alimenticio personalizado a su medida y un constante y efectivo ejercicio físico ha notado interesantes resultados en su organismo, muchos de ellos visibles para otras personas, y otros de carácter interno.

Comentar este artículo

SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0